Pelea de intendentes K por la sucesión de Kicillof en 2027

El peronismo bonaerense encendió la interna por la sucesión de Axel Kicillof, quien no podrá competir por la reelección y busca proyectar su Movimiento Derecho al Futuro hacia una futura candidatura presidencial. Mientras tanto, media docena de intendentes y funcionarios ya empezaron a mover fichas en la provincia con recorridas, actos y armado territorial, en una disputa que expone las profundas grietas de Fuerza Patria.

Jorge Ferraresi, intendente en uso de licencia de Avellaneda, y Mariel Fernández, jefa comunal de Moreno, fueron los primeros en cruzar la línea de largada. A ellos se suma Julio Alak, intendente de La Plata, que a partir de este domingo acelerará sus movimientos, en un peronismo que otra vez privilegia la rosca de aparatos por sobre cualquier debate de fondo sobre gestión o resultados para los vecinos.

El aparato de siempre: intendentes, cajas y clientelismo

El llamado Grupo AFA, integrado por los intendentes Gastón Granados (Ezeiza), Federico Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), busca sumar aliados y ganar peso propio, sumado al jefe comunal de Navarro, Facundo Diz, alineado con el propio Kicillof.

En paralelo, Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura bonaerense, combina sus recorridas oficiales por obra pública con construcción política en los distritos que visita, en un contexto de fuerte escasez de recursos provinciales que la propia gestión kirchnerista no logra explicar más allá de las excusas habituales contra la Nación.

El escenario se completa con Fernando Espinoza, intendente de La Matanza sin chances de reelección, que evalúa medir una instalación bonaerense pese a los frentes judiciales que enfrenta. La Cámara Nacional de Casación revocó su sobreseimiento y ordenó realizar “a la mayor brevedad” el juicio oral por la denuncia de abuso sexual de Melody Rakauskas, reinstalada como querellante. Un capítulo más de la Justicia poniendo la lupa sobre dirigentes del peronismo bonaerense, mientras el diputado provincial Facundo Tignanelli intenta consolidar una construcción de corte cristinista en el distrito más grande del país.

Hermetismo K y el contraste con el rumbo nacional

Por ahora, La Cámpora y el kirchnerismo mantienen un llamativo hermetismo sobre sus cartas para la sucesión bonaerense, aunque trascienden nombres con gestión detrás que todavía prefieren esperar antes de exponerse en una interna cada vez más caliente.

Este clima de peleas internas, armados territoriales y sospechas judiciales contrasta con el rumbo que exhibe el Gobierno nacional de Javier Milei, que continúa consolidando la baja de la inflación, el superávit fiscal y el orden macroeconómico heredado del desastre kirchnerista. Mientras en la Provincia de Buenos Aires los intendentes del PJ discuten cómo repartirse el poder y las cajas, la Nación avanza con reglas claras y previsibilidad para inversores y familias argentinas.

La administración de Kicillof, lejos de mostrar gestión eficiente, profundiza la imagen de un peronismo bonaerense estancado en la vieja política: clientelismo, intendentes con causas judiciales abiertas y una economía provincial que no logra despegar del feudalismo territorial. La pregunta que se hacen muchos bonaerenses es simple: ¿alguno de estos candidatos está pensando en la gente, o solo en la próxima butaca?

Con el correr de los meses, la carrera sucesoria bonaerense promete ser un termómetro clave de cuánto puede reinventarse —o no— un peronismo que, lejos de autocriticarse por los años de descontrol fiscal y desorden institucional, vuelve a mostrar que su prioridad sigue siendo la interna de poder antes que las soluciones reales para los vecinos de la provincia.