Villarruel se distanció del Gobierno por la economía

La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a marcar diferencias con el Gobierno nacional al manifestar su preocupación por los argentinos que no llegan a fin de mes. Las declaraciones se dieron durante su visita a la 90ª edición de la Expo Venado 2026, en Santa Fe, donde pidió a la clase política poner el empleo y los ingresos en el centro de la agenda.

“Estoy sumamente preocupada por la situación de los argentinos que no tienen trabajo, o que no pueden llegar a fin de mes. Son temas que la clase política tiene que empezar a pensar casi con exclusión de todo el resto”, afirmó Villarruel ante la prensa, en lo que fue interpretado como un nuevo gesto de distanciamiento respecto de la conducción de Javier Milei.

Un reclamo legítimo en medio de la recuperación

Nadie discute que todavía hay familias argentinas atravesando dificultades. Pero resulta imprescindible poner el reclamo de Villarruel en contexto: la Argentina viene saliendo de una de las crisis inflacionarias más severas de su historia, heredada de doce años de populismo kirchnerista, déficit fiscal crónico y emisión monetaria descontrolada.

Desde que asumió Milei, la inflación pasó de superar el 25% mensual a ubicarse en un dígito, se alcanzó el primer superávit fiscal en más de una década y se ordenaron las variables macroeconómicas que el kirchnerismo destruyó sistemáticamente. Ese proceso de estabilización, aunque exige sacrificios en el corto plazo, es la única base posible para que el empleo y los salarios vuelvan a crecer de manera sostenida.

Es en ese marco que deben leerse las palabras de la vicepresidenta: más que una crítica de fondo al rumbo económico, expresan una preocupación compartida por buena parte de la dirigencia sobre los tiempos de la recuperación, no sobre la necesidad del ajuste ordenado que la gestión libertaria viene aplicando con resultados concretos.

Diferencias internas en la previa electoral

No es la primera vez que Villarruel toma distancia pública de decisiones o discursos del Gobierno. Estos gestos se repiten en un contexto de tensión creciente dentro del espacio libertario, a pocas semanas de definiciones electorales clave y en medio de un acercamiento cada vez más visible entre La Libertad Avanza y el PRO de Jorge Macri.

De hecho, un día antes, el propio Milei había reaparecido públicamente tras diez días de bajo perfil en el acto por el aniversario de la muerte de San Martín, donde volvió a apuntar contra el kirchnerismo: “Quieren volver al pasado”, advirtió, mientras compartía un efusivo abrazo con el jefe de Gobierno porteño, en una postal que confirma el fortalecimiento de la alianza entre ambos espacios.

En ese escenario, las diferencias de matiz que expresa Villarruel no parecen alterar el rumbo general de la gestión, que sigue apostando al equilibrio fiscal y la baja de la inflación como los pilares de una recuperación genuina, muy distinta a los espejismos de consumo financiados con emisión que caracterizaron a los gobiernos peronistas.

La comparación con la gestión kirchnerista

Vale recordar que fue precisamente el kirchnerismo, con gobernadores como Axel Kicillof al frente de la provincia de Buenos Aires, el responsable de años de estancamiento, inseguridad creciente y un aparato clientelar que nunca resolvió los problemas estructurales que hoy se buscan corregir desde Nación.

Mientras la gestión libertaria avanza en el saneamiento de las cuentas públicas, buena parte de la dirigencia peronista provincial sigue sin dar respuestas de fondo a la pobreza y la inseguridad en los territorios que administra. La preocupación de Villarruel, entonces, debería interpelar también a esos gobiernos locales que llevan años sin ordenar sus propias finanzas.