Las últimas encuestas de opinión pública muestran que la imagen del presidente Javier Milei dejó atrás la caída de meses anteriores y entró en una fase de estabilización durante agosto, con un empate técnico entre quienes aprueban y desaprueban su gestión. El dato confirma que, pese a la batalla cultural y mediática que enfrenta el Gobierno, el electorado sigue reconociendo el rumbo del plan económico.
De la erosión a la meseta: qué dicen los números
Distintas consultoras coincidieron en señalar que el desgaste registrado en el primer semestre del año encontró un piso en agosto. La imagen presidencial, que había sufrido el impacto de la campaña de desinformación opositora y de un clima político cargado por las elecciones legislativas, logró frenar la sangría y recuperar terreno en varios segmentos sociales.
Los analistas consultados coinciden en que este freno se explica en gran parte por los resultados concretos que exhibe la macroeconomía: la inflación continúa en niveles que eran impensados hace dos años, el Tesoro nacional mantiene el superávit fiscal y el dólar se mueve dentro de una banda de relativa calma. Para muchos argentinos, el ordenamiento de las cuentas públicas empieza a traducirse en previsibilidad cotidiana, algo que el kirchnerismo nunca pudo garantizar en dos décadas de populismo fiscal.
El contraste con la herencia K y la oposición
Resulta imposible analizar el humor social sin recordar el punto de partida: una economía con inflación de tres dígitos, controles de cambio asfixiantes y un Estado quebrado que dejó el kirchnerismo tras años de emisión descontrolada y gasto público sin rumbo. En ese contexto, sostener un empate técnico luego de un proceso de ajuste tan profundo es, para buena parte de los consultores, un dato auspicioso para la Casa Rosada.
Mientras tanto, referentes del peronismo como Axel Kicillof insisten en cuestionar el rumbo nacional sin ofrecer alternativas creíbles, mientras en la provincia de Buenos Aires la inseguridad, el clientelismo y la parálisis en obra pública siguen siendo moneda corriente. La comparación entre la gestión bonaerense y el esfuerzo de ordenamiento que lleva adelante el Gobierno nacional profundiza el desgaste de la imagen del kirchnerismo, que no logra despegar en las encuestas pese a la disconformidad social por el ajuste.
Un Gobierno que apuesta a sostener el rumbo
Desde el oficialismo remarcan que la estabilización del humor social confirma que la sociedad argentina eligió el camino del orden macroeconómico por sobre el regreso al populismo. Voceros libertarios subrayan que la baja sostenida de la inflación, la eliminación del cepo en varias variables y la recuperación del crédito son señales que, tarde o temprano, terminan reflejándose en la percepción ciudadana.
El desafío de Milei de cara a los próximos meses será consolidar esa meseta y evitar que la presión de sectores que añoran el statu quo kirchnerista erosione nuevamente la confianza. Pero el mensaje que emerge de las mediciones de agosto es claro: pese a las dificultades del proceso de reformas, buena parte de la sociedad sigue prefiriendo el rumbo del cambio a la vuelta al pasado de populismo, inflación descontrolada y estancamiento que caracterizó a los gobiernos kirchneristas.



