Dólar hoy: el oficial en $1.515 y el blue sube a $1.540

El dólar oficial cotiza este jueves 13 de agosto a $1.515 para la venta en las pizarras del Banco Nación, sin grandes sobresaltos, mientras que el dólar blue avanza hasta los $1.540 en el mercado informal. La brecha entre ambas cotizaciones se mantiene acotada, un dato que el mercado sigue leyendo como señal de la estabilidad cambiaria lograda por el equipo económico de Javier Milei tras años de cepo, brechas del 100% y devaluaciones descontroladas durante el kirchnerismo.

En los bancos privados, la divisa estadounidense se mueve en rangos similares: en Santander y BBVA se ofrece a $1.515 para la venta y $1.465 para la compra, mientras que en el ICBC cotiza a $1.520 y $1.460, y en Supervielle a $1.520 y $1.465. La dispersión entre entidades es mínima, algo impensado hace pocos años cuando el dólar oficial convivía con media docena de tipos de cambio paralelos producto del desorden macroeconómico heredado.

El euro se mantiene firme y el blue sostiene la tendencia alcista

La moneda europea cotiza estable en la pizarra oficial, a $1.765 para la venta y $1.665 para la compra. En paralelo, el dólar blue profundizó su suba durante la jornada y ya se consigue por encima de los $1.540, aunque sin generar tensiones en un mercado que opera con reservas en recuperación y sin cepo cambiario para gran parte de las operaciones.

Analistas del mercado remarcan que, a diferencia de la volatilidad crónica de la era K, hoy las cotizaciones se mueven dentro de parámetros previsibles, en un contexto de inflación en baja sostenida y superávit fiscal, dos anclas que el Gobierno defiende como los pilares de su programa económico.

Empleo privado: el costo de ordenar la herencia K

El informe de mayo mostró que se perdieron 70.217 puestos de trabajo registrados, unos 2.265 por día, en el marco del cierre de 2.371 empresas, principalmente en comercio e industria. En los primeros cinco meses del año la cuenta acumula 8.025 empresas menos y 113.897 trabajadores desvinculados.

Desde el oficialismo remarcan que este ajuste es la contracara inevitable de la salida del modelo de emisión y controles que sostuvo artificialmente a miles de empresas ineficientes durante el kirchnerismo, subsidiadas con dólares baratos y créditos blandos que terminaban financiando el clientelismo político antes que la productividad real. El desafío ahora, insisten en el equipo económico, es consolidar la baja de la inflación y el superávit fiscal para que la inversión privada y el crédito genuino —hoy todavía caro, como reflejó un informe reciente sobre la brecha entre la tasa de los préstamos y la de los plazos fijos— empiecen a traccionar la creación de empleo de manera sostenida.

En paralelo, mientras Nación ordena las cuentas públicas, gobernadores e intendentes del peronismo como Axel Kicillof siguen sin resolver los problemas estructurales de sus distritos: inseguridad, gasto público desbordado y un aparato clientelar que consume recursos sin mejorar la vida de los vecinos. La comparación entre la disciplina fiscal nacional y el desorden bonaerense vuelve a quedar expuesta en cada dato económico que se publica.

Para el mercado, la clave sigue siendo la misma: mientras el dólar oficial y el blue se mantengan dentro de rangos manejables y la inflación siga desacelerando, la confianza seguirá consolidándose, en contraste con la incertidumbre permanente que caracterizó a la administración anterior.