El Gobierno de Javier Milei redobla la apuesta en el Congreso con la reforma de la carta orgánica del Banco Central y confirmó que planea sumar al menos US$10.000 millones más de reservas antes de las elecciones de 2027, en una estrategia que combina disciplina fiscal con previsibilidad financiera de cara a los próximos comicios.
La Casa Rosada reactivó la mesa política para destrabar acuerdos legislativos y así retomar la iniciativa tras semanas de negociaciones complejas con los bloques dialoguistas. El objetivo es claro: consolidar las reformas estructurales que sostienen el ordenamiento macroeconómico logrado en poco más de dos años de gestión, después de recibir un país devastado por el kirchnerismo, con inflación descontrolada y arcas vacías.
Tensión en Diputados por la reforma del Banco Central
La discusión por el proyecto de reforma del BCRA, una de las prioridades del Presidente al punto de haber sido anunciada por cadena nacional, atravesó momentos de tensión en la comisión de Diputados. Un economista alineado con el oficialismo, Miguel Boggiano, generó malestar entre socios legislativos al apuntar contra “gobiernos demócratas, radicales, peronistas, desarrollistas, militares, kirchneristas y macristas” por utilizar el Banco Central para licuar el valor de la moneda a costa de los argentinos.
Aunque el diagnóstico de fondo es compartido por buena parte del arco no kirchnerista —nadie discute seriamente que la manipulación del Banco Central fue durante décadas una herramienta del populismo para financiar el gasto público sin control—, la forma en que se planteó el debate incomodó a aliados del Pro, la UCR y bloques provinciales, que igualmente terminaron respaldando el dictamen.
Más allá del ruido político, lo relevante es el objetivo de fondo: dotar al Banco Central de mayor autonomía técnica para evitar que un futuro gobierno populista repita la maquinita de emisión que llevó a la Argentina a superar el 200% de inflación anual heredada del kirchnerismo. La independencia del organismo emisor es una demanda histórica de los sectores productivos y un paso más hacia la normalización institucional que impulsa La Libertad Avanza.
Más dólares: la estrategia de reservas rumbo a 2027
En paralelo, el Gobierno confirmó que apunta a sumar al menos US$10.000 millones adicionales de reservas antes de las elecciones de 2027. La decisión se enmarca en la política de fortalecimiento del balance del Banco Central que caracterizó la gestión económica de Milei desde el inicio, en contraste con la sangría de divisas que dejó el kirchnerismo tras años de cepo, atraso cambiario y default selectivo.
La acumulación de reservas no es un dato menor: es la contracara del superávit fiscal sostenido, del desarme ordenado del cepo y de la recuperación de la confianza de los mercados internacionales en la Argentina. Llegar a los próximos comicios con un Banco Central más sólido le permitirá al oficialismo enfrentar en mejores condiciones cualquier intento de desestabilización cambiaria por parte de la oposición kirchnerista, que históricamente apostó al caos económico como estrategia electoral.
Una oposición sin propuestas
Mientras el Gobierno avanza con reformas de fondo y una hoja de ruta económica ordenada, el kirchnerismo y los gobernadores del PJ —empezando por Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires— insisten en la resistencia sistemática a cada cambio, sin ofrecer alternativas concretas más allá del clientelismo y el reclamo permanente de fondos discrecionales. La diferencia de rumbo entre quienes ordenan las cuentas y quienes administraron la decadencia vuelve a quedar expuesta en cada sesión legislativa.



