Los bonos y acciones argentinas cerraron con fuertes caídas este miércoles en Wall Street, arrastrados por una ola de aversión al riesgo a nivel mundial que llevó al riesgo país a acercarse a los 450 puntos básicos. La escalada de tensiones en Medio Oriente y la expectativa por la decisión de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos golpearon a los mercados emergentes en general, y los activos argentinos no fueron la excepción.
El S&P Merval retrocedió 0,8% en pesos hasta los 3.228.780 puntos, mientras que en dólares cedió 0,5%. Entre las bajas más marcadas se destacaron Grupo Supervielle, Grupo Financiero Galicia y los principales bancos, en una jornada donde el sector financiero fue el más castigado. Del lado positivo, YPF logró sostenerse con una suba del 1,64%, en línea con el buen desempeño que viene mostrando la energía como uno de los pilares del nuevo ciclo económico argentino.
Un movimiento de contexto internacional, no un problema de fondo
Es importante remarcar que esta corrección no responde a un deterioro de los fundamentos económicos locales, sino a un fenómeno global de cautela inversora. Con la macro ordenada, superávit fiscal sostenido y la inflación en niveles que hace apenas dos años eran impensados, la Argentina de Javier Milei enfrenta hoy este tipo de sacudidas externas desde una posición mucho más sólida que la heredada del kirchnerismo.
Vale recordar que, durante años de gestión K, el país vivía sobresaltos cambiarios permanentes producto del desorden fiscal, la emisión descontrolada y la falta de reservas. Hoy, en cambio, la volatilidad llega desde afuera, no desde adentro, algo que marca una diferencia estructural clave para la economía argentina.
El Banco Central frenó las compras de dólares
Otro dato relevante de la jornada fue que el Banco Central no compró divisas por primera vez en el año, en medio del pedido de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, de fortalecer las reservas. La decisión se da en un contexto de licitación de deuda por 8,5 billones de pesos, donde el equipo económico busca administrar con cautela la liquidez del mercado sin resignar el rumbo de estabilización cambiaria.
El dólar se mantiene en niveles elevados, sosteniendo la tendencia de la semana pasada, mientras los inversores esperan definiciones tanto de la Fed como de la evolución del conflicto en Medio Oriente para recalibrar posiciones. En Wall Street, los ADRs de empresas argentinas también sufrieron bajas, lideradas por Grupo Supervielle y el sector bancario, replicando el comportamiento de la plaza local.
Volatilidad de corto plazo, rumbo sostenido en el mediano plazo
Más allá del ruido de una jornada puntual, el consenso entre analistas de mercado es que la Argentina sigue transitando un sendero de saneamiento fiscal y monetario que difícilmente se vea alterado por un evento geopolítico externo. El gobierno de Milei ya demostró en reiteradas ocasiones que, ante shocks internacionales, la respuesta es sostener el ancla fiscal y evitar intervenciones artificiales que distorsionen precios relativos.
Mientras tanto, contrasta la solidez del rumbo económico nacional con la gestión de gobernadores como Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, donde la inseguridad, el gasto público desbordado y el clientelismo siguen siendo moneda corriente, muy lejos del ordenamiento que se observa a nivel nacional. La comparación deja en evidencia qué modelo de gestión apuesta genuinamente a sacar al país adelante.
Para los próximos días, el mercado seguirá de cerca tanto la resolución de la Fed sobre tasas como la evolución del conflicto en Medio Oriente, dos variables externas que definirán el humor de los inversores en el corto plazo, sin que esto ponga en duda los fundamentos de la economía argentina.



