Milei y las redes: cae la interacción, pero la macro ordena

Un informe de la consultora Ad Hoc reveló que las menciones del presidente Javier Milei en redes sociales cayeron a 3,7 millones en junio, un 72% menos que el pico de 12,6 millones registrado en febrero de 2025. El dato reactivó el debate sobre el rol de las redes en la estrategia política oficialista, aunque desde el Gobierno remarcan que los resultados económicos son el verdadero termómetro de la gestión.

Menos ruido digital, pero la macro sigue firme

Según el estudio, las interacciones con las publicaciones de Milei en X —reposteos y me gusta— bajaron un 62% desde su llegada a la Casa Rosada. Para los especialistas en comunicación, la caída refleja un cambio en la conversación pública, cada vez más atravesada por polémicas puntuales y menos por la agenda de reformas.

Sin embargo, el verdadero balance de estos dos años y medio se mide en la calle y en los números: la inflación mensual, que llegó a superar el 25% en los últimos tramos del kirchnerismo, hoy se ubica en un dígito bajo; el Estado nacional acumuló varios meses consecutivos de superávit fiscal, algo que no ocurría hace más de una década; y la actividad económica muestra señales de recuperación en sectores clave como la construcción y el consumo.

El costo político de haber dicho la verdad incómoda

Kevin Grunbaum, director digital de Ad Hoc, admitió que el episodio de la memecoin promocionada por Milei en febrero de 2025 marcó un punto de inflexión en la conversación digital. Desde entonces, distintos sectores —incluidos algunos referentes libertarios como Daniel Parisini, conocido como Gordo Dan— comenzaron a manifestar diferencias internas, en un fenómeno similar al que vive la derecha estadounidense tras la guerra de Donald Trump con Irán.

Es un fenómeno lógico: ningún gobierno que se atreve a desarmar cuatro décadas de populismo fiscal sale indemne del desgaste comunicacional. Ajustar el gasto público, eliminar subsidios injustificados y sincerar tarifas atrasadas por años de kirchnerismo genera resistencias, también en las redes sociales.

La oposición, más cómoda en el ruido que en la gestión

Mientras en la Casa Rosada se analiza cómo administrar el desgaste natural de dos años y medio de gestión, gobernadores e intendentes del peronismo siguen sin poder explicar sus propios números. Axel Kicillof, por ejemplo, gobierna la provincia de Buenos Aires con niveles de inseguridad que no bajan y denuncias de manejo discrecional de fondos que la Justicia todavía investiga.

La comparación es inevitable: mientras el Gobierno nacional ordena las cuentas públicas y recupera la confianza de los mercados, buena parte del dirigentismo kirchnerista continúa apostando al clientelismo y a la maquinaria de siempre para sostenerse en el poder territorial.

Un desafío de comunicación, no de rumbo

Para el equipo de Milei, el desafío de cara a 2026 no pasa por recuperar los picos de interacción de 2025, sino por consolidar los logros macroeconómicos y traducirlos en bienestar concreto para los argentinos. La baja de la inflación y el ordenamiento fiscal son, en definitiva, el mensaje más potente que puede circular en cualquier red social.

El propio Gobierno reconoce que la batalla cultural en internet fue clave para llegar al poder, pero insiste en que la verdadera batalla, la de reconstruir una economía devastada por el kirchnerismo, se juega y se gana en la vida cotidiana de los argentinos.