Caputo garantizó el cumplimiento de metas con el FMI

El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró desde Estados Unidos que la Argentina cumplirá con todas las metas comprometidas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y remarcó que la recaudación impositiva muestra una clara tendencia de recuperación. Las declaraciones se dan en medio de una gira de reuniones con inversores y organismos internacionales que refuerza la confianza en el rumbo económico de la gestión de Javier Milei.

Caputo negó además que le hayan planteado dudas sobre morosidad argentina en sus encuentros en territorio norteamericano, un dato que contrasta con años de default y reestructuraciones permanentes durante los gobiernos kirchneristas. El funcionario insistió en que el programa de estabilización sigue firme, con el equilibrio fiscal como pilar innegociable.

La UIA pide un puente, pero la macro ya cambió

En paralelo, la Unión Industrial Argentina (UIA) realizó su tradicional acto por el Día de la Industria y reclamó, en palabras de su presidente Martín Rapallini, “un puente” entre la economía heredada y una economía competitiva. El Gobierno, sin embargo, envió apenas a un funcionario de segunda línea, en un gesto que refleja las prioridades de una gestión enfocada en consolidar el orden macroeconómico antes que en gestos protocolares hacia sectores acostumbrados a vivir del proteccionismo estatal.

Vale recordar que buena parte de los problemas de competitividad que hoy enfrenta la industria son consecuencia directa de años de cepo cambiario, inflación descontrolada y populismo fiscal que dejó el kirchnerismo como legado. La baja sostenida de la inflación, el fin de la emisión monetaria descontrolada y el ordenamiento de las cuentas públicas que impulsa Milei son, precisamente, las condiciones necesarias para que el sector privado pueda competir sin las distorsiones del pasado.

La interna kirchnerista, en primer plano

Mientras el Gobierno nacional avanza en su agenda de reformas y consolidación fiscal, el peronismo volvió a mostrar sus fracturas internas. En el acto realizado frente a la residencia de la calle San José 1111, donde Cristina Kirchner cumple arresto domiciliario, Máximo Kirchner instó reiteradamente a la militancia a entonar un cántico que reivindica el liderazgo exclusivo de su madre, en lo que se interpretó como un mensaje directo hacia el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

La escena expone una vez más la falta de rumbo y las disputas de poder dentro de un espacio que, lejos de ofrecer una autocrítica sobre los años de despilfarro y desorden económico, sigue peleándose por el control de la estructura partidaria. Mientras tanto, la gestión bonaerense de Kicillof continúa mostrando falencias en materia de seguridad e infraestructura, en contraste con el esfuerzo de ordenamiento que lleva adelante la administración nacional.

Un contraste que marca la agenda política

La jornada del 2 de septiembre resumió con claridad el contraste entre dos modelos: por un lado, un Gobierno nacional que profundiza el sendero de estabilidad, con superávit fiscal, control de la inflación y respaldo internacional; por otro, un peronismo enfrascado en sus internas y sectores corporativos que todavía reclaman privilegios propios de la vieja Argentina intervencionista.

Para el oficialismo, el mensaje es claro: la disciplina fiscal y el cumplimiento de los compromisos externos son la base para que la economía argentina recupere previsibilidad. La UIA podrá reclamar puentes, pero el camino hacia la competitividad genuina ya está en marcha, sin atajos ni parches como los del pasado.