Un fuerte cruce en redes sociales entre la diputada Lilia Lemoine y la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a poner sobre la mesa las diferencias internas de La Libertad Avanza, esta vez por la brecha salarial entre senadores y diputados. El intercambio, cargado de ironías y apodos, escaló rápidamente y sumó un nuevo capítulo a la tensión que atraviesa el espacio libertario de cara al debate legislativo que se viene.
La chispa: la diferencia de sueldos entre ambas cámaras
Todo comenzó cuando Lemoine publicó un cuestionamiento sobre los haberes legislativos. Según la diputada, en 2026 los senadores perciben 12 millones de pesos mientras que los diputados cobran 6 millones, cuando históricamente la diferencia entre ambas cámaras rondaba apenas el 10% o 15%.
La legisladora, cercana al sector del Ejecutivo que responde a Karina Milei, apuntó directamente contra Villarruel: sostuvo que Martín Menem mantuvo la austeridad en Diputados mientras que la titular del Senado optó por subir los sueldos de los senadores "para quedar bien con la alta política". Un dato que, en tiempos de ajuste fiscal y disciplina presupuestaria como bandera del Gobierno nacional, resulta especialmente sensible para la base libertaria.
La respuesta de Villarruel no se hizo esperar
La vicepresidenta no dejó pasar el comentario y contestó con dureza en su propia cuenta. "Hay que elegir bien a los diputados para que no se dediquen a actividades golpistas, campañas mediáticas y llorar cariño presidencial", escribió, para luego lanzar una frase que generó aún más repercusión: calificó a Lemoine como "la señora cerebro de microbio" y agregó que esas "cualidades" no son las que los argentinos buscan en un legislador.
Villarruel remató su descargo con una referencia directa al debate parlamentario que se avecina: "Tampoco queremos la venta de tierras a extranjeros", en alusión al proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, conocido popularmente como Ley de Tierras, que busca poner límites a la compra de campos argentinos por parte de capitales extranjeros y empresas con participación estatal.
Un trasfondo político más amplio
La disputa no es un hecho aislado. Días atrás, Villarruel ya había tenido un tenso intercambio con la senadora Patricia Bullrich por la postergación de la sesión que debía tratar justamente ese proyecto de tierras. El clima dentro del oficialismo viene mostrando roces recurrentes entre distintos sectores del espacio libertario, algo que el propio Gobierno intenta despolitizar de cara a la agenda legislativa pendiente.
Lejos de bajar el tono, Lemoine retomó la ofensiva por la tarde con nuevos mensajes en los que volvió a apodar a la vicepresidenta como "Kukacruel" y hasta ironizó sobre supuestos roces de Villarruel con otros dirigentes.
Más allá del folclore de las internas, que en cualquier espacio político generan ruido mediático, el debate de fondo remite a algo central para el electorado libertario: la coherencia entre el discurso de austeridad que sostiene el Gobierno de Javier Milei y la conducta de sus propios representantes. Mientras la gestión nacional consolida el superávit fiscal y la baja sostenida de la inflación como logros insignia, este tipo de disputas internas —por más que generen titulares— distan enormemente de los escándalos de gestión, corrupción y clientelismo que caracterizaron durante años a los gobiernos kirchneristas en provincias como Buenos Aires. La diferencia, para buena parte del electorado, sigue siendo abismal.





