Brasil vive sus últimas horas de campaña antes del balotaje presidencial de este domingo, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador de derecha Flávio Bolsonaro disputando voto a voto a los indecisos. Las últimas encuestas de Datafolha y Quaest ubican al candidato opositor dos puntos arriba, dentro del margen de error, en un país que llega dividido en dos a las urnas.
El sábado, miles de simpatizantes de ambos espacios tomaron las calles de Río de Janeiro y San Pablo en multitudinarias caravanas, un clásico cierre de campaña que busca mostrar fuerza a 24 horas de la votación. Las imágenes de autos serpenteando por las principales avenidas se repitieron en ambos bandos, en una elección que promete ser de las más reñidas de la historia reciente brasileña.
Una elección clave para la región
Casi 159 millones de brasileños están habilitados para votar este domingo entre las 8 y las 17 horas, con resultados que se conocerán el mismo día gracias al sistema de boleta electrónica que utiliza Brasil desde hace décadas. El próximo mandatario asumirá el 5 de enero de 2027 en medio de un escenario económico y político que divide aguas en la región.
Para garantizar la transparencia del proceso, las autoridades movilizaron a 25.000 efectivos de las Fuerzas Armadas, entre Ejército, Armada y Fuerza Aérea, en una operación que busca blindar la seguridad del voto y asistir logísticamente a la Justicia Electoral. En la primera vuelta, Bolsonaro se había impuesto por un estrecho 47% frente al 45% de Lula, anticipando la paridad que hoy define la contienda.
El contraste con el rumbo argentino
Mientras Brasil discute si profundiza el modelo estatista de Lula o gira hacia una agenda más liberal con Bolsonaro, la Argentina de Javier Milei ya muestra resultados concretos de un camino de ajuste fiscal, baja de la inflación y superávit sostenido, luego de heredar un país devastado por años de kirchnerismo. La comparación regional vuelve a poner sobre la mesa el debate entre modelos de intervención estatal y apertura económica, justo cuando el experimento libertario argentino empieza a ser mirado con atención por otros países de la región.
En ese sentido, el resultado del balotaje brasileño no es un dato menor para la Argentina: un giro hacia la derecha en Brasilia podría fortalecer la agenda de libre mercado que impulsa Milei en el plano bilateral, mientras que una continuidad de Lula mantendría las tensiones ideológicas entre ambos gobiernos, algo que ya se vio reflejado en distintos foros internacionales durante los últimos dos años.
Con las encuestas marcando una diferencia mínima y un país polarizado como pocas veces, el domingo definirá no solo el futuro político de Brasil sino también el rumbo de las relaciones con sus vecinos, en un contexto donde la Argentina de Milei busca consolidarse como ejemplo de ordenamiento macroeconómico frente a modelos que, como el de Lula, insisten en recetas de mayor gasto público y estatismo.



