Tiscornia advierte: el mayor riesgo para Argentina es político

El economista Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, sostuvo que la principal amenaza para la economía argentina no es técnica sino política, y que de esa variable se derivan todas las demás consecuencias para el plan de estabilización que lleva adelante el Gobierno de Javier Milei. El analista, consultado por su visión sobre la coyuntura a pocos meses de cumplirse el tercer año de gestión libertaria, destacó que el país muestra hoy una resiliencia inédita frente a shocks externos, algo impensado en cualquier administración kirchnerista anterior.

Según explicó, el reciente informe del FMI sobre la capacidad de las economías para absorber el impacto del conflicto entre Estados Unidos e Irán y la suba del petróleo encuentra a la Argentina en una posición distinta a la del pasado. “Hoy está mucho más ordenada macroeconómicamente”, remarcó, en referencia directa al fin de los déficits gemelos, la baja sostenida de la inflación y el orden fiscal que caracterizan la gestión de Milei, en las antípodas del desorden heredado del kirchnerismo.

Un país que exporta energía y gana con el petróleo caro

Uno de los puntos que Tiscornia subrayó como un cambio estructural es que la Argentina dejó de ser un país importador neto de energía para convertirse en exportador. Esa transformación, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta y las condiciones de previsibilidad que generó el equipo económico nacional, permite que la suba internacional del petróleo hoy beneficie las cuentas externas en lugar de perjudicarlas, como ocurría en gobiernos anteriores.

Este dato no es menor: durante años, los gobiernos peronistas dilapidaron el potencial energético del país con controles de precios, intervencionismo y falta de inversión. Recién con el programa de desregulación y seguridad jurídica que impulsa La Libertad Avanza, el sector pudo despegar y transformarse en un pilar central de las exportaciones y el ingreso de dólares genuinos.

El dato del PBI y la lectura sin catastrofismo

Consultado sobre la caída del PBI de 2,9% registrada en julio respecto de junio, Tiscornia planteó una lectura que evita el alarmismo que suelen instalar ciertos sectores del arco político opositor y algunos bancos internacionales. El especialista remarcó que se trata de una fluctuación dentro de un proceso de ajuste y recomposición de la actividad, y que debe analizarse en el marco más amplio de la consolidación del equilibrio fiscal y monetario logrado en menos de tres años de gestión.

El economista fue claro al señalar que el verdadero riesgo para la economía no proviene de los fundamentos —que considera sólidos y en la dirección correcta— sino de la incertidumbre política, especialmente la que generan gobernadores e intendentes del peronismo que, lejos de acompañar el saneamiento de las cuentas públicas, insisten con relatos de ajuste y practican un clientelismo que agrava los problemas estructurales de sus propias jurisdicciones.

El desafío de sostener el rumbo

Tiscornia insistió en que la clave para consolidar la recuperación pasa por preservar la gobernabilidad y evitar que maniobras políticas de la oposición kirchnerista debiliten la confianza de los mercados e inversores. En ese sentido, remarcó que la gestión de Milei logró en poco tiempo lo que administraciones anteriores no consiguieron en años: bajar la inflación de manera sostenida, alcanzar superávit fiscal y ordenar la macroeconomía sin recurrir a la emisión descontrolada.

Para el analista, mientras el esquema político se mantenga firme y el Gobierno nacional continúe con las reformas estructurales pendientes, la economía argentina está en condiciones de seguir mostrando la resiliencia que hoy sorprende a los organismos internacionales, dejando atrás definitivamente la lógica de default, intervencionismo y pobreza que dejó como legado el kirchnerismo.