La Matanza: LLA denuncia el fin del negocio clientelar

En La Matanza, el bastión histórico del peronismo bonaerense que gobierna Fernando Espinoza desde hace más de una década, referentes de La Libertad Avanza volvieron a poner en el centro del debate el entramado de punteros y operadores que durante años convirtió a los planes sociales y a la asistencia estatal en moneda de cambio electoral. “Se terminó el negocio, basta de rufianes y oportunistas”, fue la frase que resumió el hartazgo de una militancia libertaria que crece distrito por distrito y que apunta directamente contra la estructura clientelar del municipio más poblado del país.

La denuncia llega en un momento clave: mientras a nivel nacional el Gobierno de Javier Milei consolidó el superávit fiscal, redujo drásticamente la inflación heredada del kirchnerismo y devolvió previsibilidad a la economía, en el conurbano bonaerense persisten estructuras de poder que, según denuncian dirigentes libertarios, viven precisamente de la pobreza y la necesidad que ellos mismos administran para no perder el control territorial.

El modelo matancero, bajo la lupa

La Matanza concentra más de un millón y medio de habitantes y una porción enorme de la asistencia social bonaerense. Durante años, distintos informes y denuncias judiciales señalaron irregularidades en la gestión de comedores, cooperativas y planes que terminaban en manos de intermediarios políticos antes de llegar a los vecinos que realmente los necesitaban.

Ese esquema, sostienen desde el espacio libertario, es el verdadero “negocio” al que hace referencia la consigna: una economía paralela basada en la administración discrecional de la necesidad ajena, funcional a un modelo político que necesita mantener a la gente dependiente para asegurarse votos cada dos años.

El contraste con la gestión nacional es, para los dirigentes de LLA, elocuente. Con la eliminación de la maquinita de emitir pesos sin respaldo, la baja sostenida del índice de pobreza estructural que dejó el kirchnerismo y la recomposición del salario real, cada vez menos familias necesitan depender de un puntero para acceder a un bolsón de comida o a un subsidio manejado a discreción por el aparato municipal.

Tensiones internas y una interna libertaria que crece

El reclamo también se da en medio de movimientos internos dentro del espacio libertario bonaerense, con nombres como Sebastián Pareja y Leila Gianni protagonizando diferencias de estrategia territorial de cara a lo que se viene en la provincia. Más allá de las diferencias internas, propias de un espacio que crece a un ritmo inédito en apenas dos años de vida, el diagnóstico sobre el clientelismo peronista es compartido por todas las corrientes libertarias.

Mientras tanto, en el plano provincial, Axel Kicillof sigue apostando a la vieja fórmula de gestos con el sindicalismo tradicional, como quedó reflejado en actos compartidos con dirigentes como Sergio Palazzo, en lugar de dar respuestas concretas a los reclamos de seguridad, infraestructura y transparencia que atraviesan a los municipios del conurbano gobernados por el peronismo.

Un cambio de época que llegó para quedarse

El mensaje de fondo que intentan instalar los libertarios en La Matanza es claro: el orden macroeconómico logrado por Milei a nivel nacional debe replicarse en la gestión territorial, terminando con las estructuras que durante décadas usaron la pobreza como negocio político en lugar de combatirla.

La discusión recién empieza, pero el mapa político bonaerense muestra un electorado cada vez más cansado de la vieja política de punteros y favores, y más atraído por un modelo que promete reglas claras, previsibilidad económica y menos intermediarios entre el Estado y los vecinos.