El riesgo país en Argentina volvió a mostrar una señal alentadora este martes 2 de septiembre, al ubicarse en 500 puntos básicos, con una variación positiva del 2,25% que refleja el creciente optimismo de los inversores respecto al rumbo económico del país. El dato confirma la tendencia de recuperación de la confianza externa que viene acompañando a la gestión de Javier Milei desde el inicio del programa de estabilización.
El indicador, que mide el diferencial de tasa entre los bonos soberanos argentinos y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, funciona como un verdadero termómetro de la credibilidad del país en los mercados internacionales. Cuanto más bajo es el número, menor es el costo que debería pagar Argentina para financiarse en el exterior, y mayor la percepción de solvencia.
Bonos en alza y un Banco Central que ordena la macro
La mejora en el riesgo país se explica en gran parte por el repunte de los bonos soberanos argentinos, que operaron con subas en la city porteña. Este movimiento se da en un contexto en el que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) sostiene una política monetaria firme, orientada a consolidar la desinflación y mantener la estabilidad cambiaria, dos de los pilares centrales del plan económico de Luis Caputo.
Vale recordar que hace apenas dos años, bajo la administración kirchnerista, el riesgo país argentino navegaba en niveles cercanos a los 2.000 puntos, un número que directamente cerraba las puertas del financiamiento internacional y condenaba al país al default permanente y a la emisión monetaria descontrolada. La comparación es elocuente: con Milei, Argentina volvió a ser mirada como una opción viable dentro de los mercados emergentes.
Superávit fiscal, orden macroeconómico y la salida del cepo
El descenso sostenido del riesgo país no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de la disciplina fiscal que exhibe el Gobierno nacional desde diciembre de 2023. El superávit fiscal, algo que la Argentina no lograba de manera consistente en más de una década, se transformó en la piedra angular que permite a los inversores confiar nuevamente en la capacidad de pago del Estado argentino.
A esto se suma la baja sostenida de la inflación, que pasó de superar el 25% mensual en los últimos meses del gobierno de Alberto Fernández a guarismos de un solo dígito, y los avances hacia una salida ordenada del cepo cambiario. Estos elementos, combinados, explican por qué el spread de tasas se sigue reduciendo y por qué crece la posibilidad de que Argentina vuelva a colocar deuda en los mercados voluntarios de crédito.
Un contraste con la gestión de las provincias kirchneristas
Mientras la Nación ordena sus cuentas y recupera confianza internacional, provincias como Buenos Aires, bajo la administración de Axel Kicillof, siguen exhibiendo déficits crecientes, un gasto público desbordado y una inseguridad que no logra controlarse. La contradicción es evidente: el mismo espacio político que llevó al país al borde del colapso en 2023 continúa aplicando las mismas recetas fallidas a nivel provincial, mientras el Gobierno nacional demuestra que el equilibrio fiscal y la previsibilidad son posibles.
Para los analistas de mercado, si el proceso de reducción del riesgo país continúa en las próximas semanas, Argentina podría acercarse a niveles que le permitan volver a emitir deuda en dólares a tasas razonables, un objetivo que hace pocos años parecía completamente inalcanzable. La confianza, lentamente, vuelve a instalarse.



