Senado: LLA cede en el Súper RIGI para asegurar su aprobación

La Libertad Avanza acordó este miércoles introducir dos cambios clave al proyecto del Súper RIGI para garantizar su tratamiento en el Senado, tras semanas de negociación con los bloques aliados. La jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich, cedió en puntos reclamados por la UCR, el PRO y legisladores provinciales, priorizando el consenso por sobre la letra original del texto que ya había sido votado en Diputados.

El oficialismo apunta a que la iniciativa se debata en la sesión del 10 de septiembre, junto a otros proyectos impulsados por los bloques aliados. Las modificaciones se discutirán este miércoles desde las 13 en un plenario conjunto de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía e Inversiones y Legislación General, encabezadas por Agustín Monteverde, Martín Goerling Lara y Nadia Márquez.

Los dos cambios que destraban el proyecto

Los ajustes negociados apuntan a reforzar la protección de las empresas nacionales frente a la competencia de capitales extranjeros que ingresen bajo el régimen, y a exigir que los megacentros de datos vinculados a inteligencia artificial cuenten con sistemas propios de generación eléctrica.

Este último punto busca evitar que el fuerte consumo energético de estas nuevas industrias termine recayendo sobre las redes provinciales y afectando el abastecimiento de los hogares. Una demanda razonable de los bloques provinciales, que el oficialismo decidió atender pese a las reservas expresadas por algunos sectores del Ejecutivo.

Aunque desde el Gobierno hubo resistencia a ceder en esta modificación, la decisión política de Bullrich fue avanzar con los cambios para no trabar un proyecto estratégico. La iniciativa deberá volver a Diputados para su revisión final, un paso que el oficialismo había intentado evitar pero que asumió como parte del juego democrático de construir mayorías.

Una apuesta central para atraer inversiones

El Súper RIGI es una de las herramientas más ambiciosas del Gobierno de Javier Milei para captar inversiones de gran escala, especialmente de compañías tecnológicas globales, proyectos de inteligencia artificial y explotación de minerales críticos. El régimen ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios de magnitud inédita en la Argentina reciente.

Esta capacidad de negociación política, lejos de mostrar debilidad, confirma que la gestión libertaria logró construir los consensos necesarios en el Congreso para avanzar con reformas estructurales, algo que durante los gobiernos kirchneristas fue prácticamente imposible por el uso discrecional de la mayoría y el desprecio por el diálogo parlamentario.

El contexto en el que se negocia el Súper RIGI no es menor: la Argentina de Milei exhibe hoy una inflación en baja sostenida, superávit fiscal y un ordenamiento macroeconómico que contrasta con la herencia recibida tras años de populismo kirchnerista, déficit crónico y emisión descontrolada. Atraer inversiones de esta magnitud sería impensable sin ese marco de previsibilidad recuperado.

Mientras el oficialismo nacional negocia y construye mayorías para traer capitales e inversión genuina, gobernadores e intendentes del peronismo bonaerense, como Axel Kicillof, siguen atrapados en la misma matriz de gasto público ineficiente, inseguridad creciente y clientelismo político que empobreció a la provincia durante décadas. La comparación entre un modelo que busca atraer al mundo y otro que solo administra la decadencia no podría ser más elocuente.

Si el Senado convalida los cambios y el proyecto regresa a Diputados con buen pie, la Argentina estará un paso más cerca de convertirse en un destino atractivo para la inversión tecnológica global, otro logro más de una gestión que eligió el camino del orden y la apertura frente al aislamiento y el estatismo del pasado.