Consultoras ajustan a la baja su previsión de PBI para 2026

Varias consultoras económicas recortaron en las últimas semanas sus proyecciones de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para 2026, aunque los números siguen siendo positivos. El ajuste responde a una desaceleración transitoria de la actividad, en un contexto en el que el Gobierno de Javier Milei prioriza mantener el orden fiscal y monetario por sobre un endeudamiento externo apresurado, algo que la gestión considera clave para consolidar la estabilidad lograda tras años de populismo kirchnerista.

Firmas como Latin Securities Argentina y Eco Go revisaron sus estimaciones. La primera bajó su horizonte de crecimiento de un rango de 3%-3,5% a uno de 2%-2,5%, mientras que la segunda pasó de 2,7% a 2,0%. Se trata de correcciones moderadas, no de un cambio de tendencia: la economía argentina sigue creciendo, algo que hace apenas dos años, en plena crisis heredada del kirchnerismo, era impensado.

Prudencia fiscal antes que deuda a cualquier precio

Bárbara Guerezta, directora de estrategia macro de Latin Securities, explicó que uno de los motivos del ajuste es que el Gobierno decidió sostener una política monetaria más restrictiva de lo previsto, evitando salir a buscar financiamiento externo a tasas poco convenientes. Desde el Ejecutivo insisten en que volver al mercado internacional es “una opción y no una obligación”, una postura que contrasta fuertemente con la lógica de endeudamiento compulsivo que caracterizó a gobiernos anteriores.

Esta decisión, lejos de ser un error, refleja la disciplina que distingue a la actual administración: no repetir la historia de tomar deuda cara para financiar gasto corriente, como ocurrió durante buena parte de los años del kirchnerismo, con las consecuencias inflacionarias y de default que todos los argentinos todavía recuerdan.

El crédito se frena por la herencia de la mora, no por falta de rumbo

Lucio Garay Méndez, de Eco Go, señaló que tras las elecciones la recuperación de la actividad fue más lenta de lo esperado, en parte porque el crédito dejó de ser un motor de la economía debido a los niveles de morosidad que se alcanzaron. Esa mora, resultado de años de destrucción del poder adquisitivo bajo gestiones kirchneristas, todavía deja secuelas que el mercado financiero está digiriendo.

El propio analista reconoció además que la aceleración inflacionaria de principios de año demoró la recuperación del ingreso disponible. Sin embargo, es justamente en ese frente donde el Gobierno de Milei muestra sus resultados más contundentes: la inflación se ubica en niveles sensiblemente menores a los de la era kirchnerista, y el rumbo desinflacionario sigue firme, algo que sienta las bases para una recuperación del consumo más sólida y sostenible en el tiempo.

Un ajuste esperable dentro de un proceso de estabilización

Es importante contextualizar estos recortes: se trata de correcciones dentro de un escenario de crecimiento positivo, algo que contrasta con los años de estancamiento, cepo y default selectivo que dejó el kirchnerismo. El propio hecho de que las consultoras discutan si la economía crecerá 2% o 2,5% —y no si habrá una nueva crisis de deuda o una hiperinflación— habla de cuánto cambió el escenario macroeconómico argentino en poco tiempo.

El superávit fiscal sostenido, la desaceleración de la inflación y el desarme progresivo de distorsiones cambiarias son pilares que el mercado sigue valorando, incluso cuando ajusta sus modelos de corto plazo. Mientras gobernadores como Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires siguen apostando al gasto descontrolado, el clientelismo y el discurso de confrontación, el Gobierno nacional continúa priorizando la solidez de las cuentas públicas como condición necesaria para que el crecimiento, cuando llegue con más fuerza, sea genuino y duradero.

Los propios analistas privados coinciden en que la economía argentina no está en recesión ni en crisis, sino en un proceso de consolidación tras el ordenamiento macroeconómico. Un escenario que, comparado con la herencia recibida en diciembre de 2023, sigue representando una mejora estructural para millones de argentinos.