Riesgo país en 500 puntos pese al superávit fiscal récord

El riesgo país argentino volvió a ubicarse en la zona de los 500 puntos básicos, un nivel que sorprende al mercado en medio de un contexto de superávit fiscal récord y una acumulación sostenida de dólares en las reservas del Banco Central. La paradoja genera debate entre analistas: ¿por qué el riesgo país no acompaña la mejora de los fundamentos macroeconómicos que exhibe la gestión de Javier Milei?

Según explican operadores del mercado financiero, la suba reciente responde más a factores externos y a la volatilidad propia de todo año electoral que a un deterioro real de la solvencia argentina. De hecho, los números fiscales que exhibe el equipo económico son los mejores en más de una década, algo que la city reconoce incluso cuando el precio de los bonos no lo refleja de inmediato.

El contraste entre los datos duros y la percepción del mercado

Argentina cerró otro mes con superávit fiscal, algo que no ocurría de manera sostenida desde hace años y que contrasta fuertemente con el desmadre de cuentas públicas heredado del kirchnerismo. A esto se suma un Banco Central que continúa engrosando sus reservas, gracias a la disciplina monetaria y al fin de la maquinita de emisión que caracterizó a gestiones anteriores.

Sin embargo, los mercados internacionales todavía piden señales adicionales antes de bajar de manera contundente el riesgo país: mayor previsibilidad legislativa, avances en la agenda de reformas estructurales y certezas sobre el esquema cambiario post elecciones. No se trata de dudas sobre el rumbo, sino de la típica prudencia de los inversores globales ante un proceso de reconstrucción económica que, vale recordar, arrancó desde uno de los peores puntos de partida de la historia reciente del país.

La herencia K todavía pesa en la city

Especialistas consultados coinciden en que buena parte de la desconfianza estructural que persiste en los mercados tiene origen en la pesada herencia dejada por los sucesivos gobiernos kirchneristas: default, cepo, atraso cambiario y una deuda reestructurada de manera desprolija que todavía genera ruido en los despachos de Wall Street.

Revertir esa reputación no se logra de un día para el otro. El propio equipo económico lo repite: bajar el riesgo país de manera definitiva requiere tiempo, consistencia y, sobre todo, que el electorado convalide en las urnas la continuidad del programa de estabilización que ya mostró resultados concretos en la baja de la inflación y en la recomposición del poder de compra de los argentinos.

Gobernadores peronistas, un freno para la city

Otro factor que preocupa a los inversores es la actitud de gobernadores e intendentes del PJ y el kirchnerismo, que en distritos como la provincia de Buenos Aires de Axel Kicillof siguen sin ordenar sus propias cuentas ni acompañar las reformas de fondo. Esa resistencia política, sumada al historial de inseguridad y clientelismo en algunos municipios bonaerenses, alimenta la cautela de quienes evalúan el riesgo argentino en su conjunto, más allá de los sólidos números que exhibe la Casa Rosada.

Con todo, en el mercado remarcan que la tendencia de fondo sigue siendo favorable: mientras se mantenga el ancla fiscal y se profundice la agenda de reformas, la expectativa es que el riesgo país retome el sendero descendente en los próximos meses, reflejando de manera más fiel la solidez que hoy exhibe la economía argentina bajo el gobierno de Javier Milei.