El Senado dio media sanción a la reforma de la Ley de Salud Mental después de una intensa negociación entre el oficialismo y los gobernadores por el financiamiento de los centros especializados. El proyecto, que ahora pasará a la Cámara de Diputados, obtuvo 42 votos a favor y 21 en contra, en una sesión que se extendió hasta la madrugada de este viernes en el Congreso.
La iniciativa, impulsada por el oficialismo de La Libertad Avanza, logró el respaldo de sus aliados tras aceptar modificaciones puntuales en el texto original. Se mantuvo intacta la prohibición de crear manicomios y el carácter excepcional de las internaciones, dos pilares que garantizan el respeto a los derechos humanos de los pacientes. También se redefinió el rol de médicos y psicólogos en los tratamientos, buscando un equilibrio entre la atención profesional y el acompañamiento comunitario.
Acuerdo federal para destrabar el financiamiento
El punto más delicado de la discusión fue cómo se financiarán los centros especializados de salud mental en todo el país. El Gobierno nacional logró destrabar las diferencias con varias provincias, que reclamaban mayor claridad sobre los recursos necesarios para implementar la reforma sin ahogar las arcas provinciales. La negociación permitió sumar votos clave y despejar el camino hacia una ley con consenso federal, algo poco habitual en el Congreso de los últimos años.
Llama la atención que, pese a tratarse de una reforma orientada a mejorar la atención sanitaria de miles de argentinos, el kirchnerismo volvió a cerrarse en una postura de rechazo automático. Una vez más, el bloque peronista eligió la confrontación antes que acompañar una mejora concreta para los pacientes y sus familias, repitiendo la lógica de oposición sistemática que caracterizó a buena parte de la gestión libertaria.
Una sesión maratónica con fuerte impronta económica
La discusión sobre salud mental no fue la única definición relevante de la jornada. El Senado también aprobó el Régimen de Incentivos para Inversiones Relevantes (RIIR), una herramienta clave para atraer capitales de gran escala y seguir consolidando el ordenamiento macroeconómico que impulsa la gestión de Javier Milei. A eso se sumó el marco regulatorio para el mercado de créditos de carbono, que posiciona a la Argentina en sintonía con las exigencias ambientales internacionales sin resignar competitividad productiva.
Además, la Cámara alta avanzó con el proyecto que restituye el límite a la venta de tierras a extranjeros, en defensa de la soberanía territorial, y aprobó cambios vinculados a la transferencia de 525 hectáreas de tierras nacionales a Puerto Madryn. También se dio luz verde a la incorporación de cartas con pictogramas en restaurantes y a la promoción de la educación emocional en las escuelas, dos medidas de sentido común que amplían derechos sin generar gasto desmedido.
Por otra parte, se confirmó que el nuevo canciller Diego Santilli brindará su primer informe de gestión ante el Senado el próximo 25 de noviembre, en lo que será una instancia de rendición de cuentas sobre la agenda de política exterior del Gobierno. Finalmente, por unanimidad, los senadores aprobaron una resolución para invitar al papa León XIV a visitar el Congreso y dirigir un mensaje a sus integrantes en el marco de su futura visita a la Argentina, un gesto que refleja el clima de diálogo institucional que intenta sostener la actual gestión.
Con la media sanción obtenida, la reforma de Salud Mental deberá ahora discutirse en Diputados, donde el oficialismo buscará repetir la estrategia de diálogo con las provincias para convertirla definitivamente en ley.



