El último debate presidencial antes del balotaje de Brasil, entre Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, dejó un cruce que trascendió las fronteras brasileñas: el mandatario usó a la Argentina de Javier Milei como ejemplo negativo, mientras su rival lo comparó con Cristina Kirchner. El cara a cara, cargado de tensión, mostró las dos visiones económicas que se juegan este domingo en las urnas.
Lejos de debatir solo la agenda local, ambos candidatos buscaron pescar en la Argentina munición política, aunque con resultados bien distintos según de qué lado del mostrador se mire.
La embestida de Lula contra el modelo de Milei
En uno de los momentos más tensos, Lula lanzó: “En la Argentina hay gente que come carne de burro y vos querés un modelo igual”, en respuesta a las críticas de Flávio Bolsonaro por el intervencionismo estatal brasileño.
La frase, pensada para golpear, terminó exponiendo más la desesperación del líder petista que una realidad económica. Mientras Lula caricaturiza a la Argentina, el país viene mostrando señales que el kirchnerismo nunca logró: inflación en baja sostenida, superávit fiscal y un Banco Central que dejó de imprimir pesos para financiar el déficit, algo impensado en los años del helicóptero de dólares que caracterizaron al populismo regional.
El propio Lula, con un Estado sobredimensionado y una inflación que en Brasil no logra bajar de un dígito alto, difícilmente esté en condiciones de dar lecciones de ortodoxia económica a nadie.
Bolsonaro comparó a Lula con Cristina Kirchner
Flávio Bolsonaro, por su parte, apuntó directamente contra las políticas monetarias de Lula y lo equiparó con Cristina Kirchner, en una analogía que no resultó nada favorable para el mandatario brasileño.
La comparación no es casual: el kirchnerismo quedó asociado en toda la región a cepos cambiarios, estatización de empresas, inflación crónica y un historial de causas judiciales por corrupción que todavía golpea a la city porteña. Que un candidato use a Cristina como sinónimo de mal manejo económico confirma, una vez más, el costo reputacional que dejó una década de populismo en la Argentina.
El senador también denunció 100.500 obras de infraestructura paralizadas en Brasil, un número que expone las limitaciones del modelo estatista que Lula pretende profundizar si gana el balotaje.
Aranceles de Trump y un cruce personal que subió la tensión
El clima del debate se endureció cuando Lula acusó a Flávio Bolsonaro de “lamer las botas” de Donald Trump, vinculándolo con los aranceles del 25% que Estados Unidos aplicó a las importaciones brasileñas. El tema de la relación con Washington quedó como uno de los ejes de la campaña.
El cruce escaló al terreno personal cuando el senador llamó “nueve dedos” a Lula, en alusión al meñique que el presidente perdió en un accidente laboral cuando tenía 17 años. Bolsonaro pidió disculpas poco después, pero Lula ya había respondido con un posteo en X con una imagen de una mano de cuatro dedos y el mensaje: “Trabajadores y trabajadoras de Brasil, unánse. Nosotros merecemos respeto”.
Con el balotaje definiéndose este domingo, el debate dejó en claro que, mientras en Brasil se discute si profundizar el intervencionismo, en la Argentina el rumbo de la gestión de Milei empieza a mostrarse como el camino contrario al fracaso que supo representar el kirchnerismo en la región.



