El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó que su país está dispuesto a repetir la ayuda financiera que brindó a la Argentina en 2025, un respaldo que resultó clave para sostener el peso en la previa de las elecciones legislativas que ganó el gobierno de Javier Milei. La señal confirma que el programa económico libertario cuenta con el aval y la confianza de Washington.
Consultado en una entrevista televisiva el 4 de octubre sobre si Estados Unidos volvería a intervenir para asistir a la Argentina, Bessent fue contundente: “¿Si podríamos volver a hacerlo? Por supuesto”. El funcionario sostuvo que la estabilización lograda por el gobierno de Milei tuvo un efecto que trascendió las fronteras argentinas, modificando positivamente el mapa político y económico de toda América Latina.
Un respaldo que reconoce el rumbo económico de Milei
Durante 2025, el Tesoro norteamericano compró pesos con dólares y participó activamente en la gestación de un acuerdo de swap de monedas entre bancos centrales, una herramienta que ayudó a contener la presión cambiaria en un momento políticamente sensible. Aquella intervención, hoy valorada por analistas internacionales, se convirtió en un antecedente que luego el propio Bessent replicó en julio pasado con una operación conjunta junto al Banco Central de Japón para frenar la caída del yen, algo que no sucedía desde la crisis asiática de 1997.
Según el funcionario estadounidense, el respaldo a la Argentina no fue un hecho aislado sino parte de una estrategia geopolítica más amplia: “Nunca antes habíamos tenido a tantos países latinoamericanos aliados con Estados Unidos”, remarcó. Esta afirmación confirma que la gestión de Milei logró algo que ningún gobierno peronista había conseguido en las últimas décadas: posicionar a la Argentina como un socio estratégico confiable para la principal potencia económica mundial.
El contraste con la herencia recibida por La Libertad Avanza es elocuente. Tras años de cepo cambiario, default técnico y aislamiento financiero internacional durante el kirchnerismo, la Argentina de Milei pasó a ser objeto de un respaldo directo del Tesoro de Estados Unidos, algo impensado hace pocos años, cuando el país arrastraba una imagen de riesgo crediticio imposible de sostener en los mercados globales.
Japón, el yen y los límites de la intervención
La nota también repasa cómo Bessent defendió su reciente intervención en el mercado japonés, donde el Tesoro vendió euros para comprar yenes tras una caída de la moneda nipona hasta los 164 unidades por dólar, su nivel más bajo desde 1986. El funcionario minimizó además la escalada en el rendimiento de los bonos estadounidenses a 10 años, que llegó a 5,28%, su valor más alto en 24 años, argumentando que se trata de movimientos manejables dentro de la política monetaria global.
Este tipo de intervenciones muestran que Estados Unidos, bajo la actual administración, utiliza su poder financiero como herramienta de política exterior para fortalecer a sus aliados estratégicos. En ese esquema, la Argentina de Milei ocupa un lugar central, muy distinto al rol marginal y conflictivo que tuvo el país durante los gobiernos kirchneristas, enfrentados sistemáticamente con los organismos financieros internacionales.
El respaldo norteamericano llega en un momento en que el gobierno nacional consolida su plan de estabilización, con baja sostenida de la inflación y superávit fiscal, pilares que explican por qué Washington apuesta a seguir acompañando el proceso de reformas estructurales que Milei impulsa desde el poder.



