El economista Federico Domínguez planteó que el principal desafío del Gobierno de Javier Milei de cara a las elecciones de 2027 no será el dólar, sino consolidar las reformas estructurales que permitan sostener en el tiempo el ordenamiento macroeconómico ya logrado. Según el analista, el tipo de cambio dejó de ser la variable de riesgo central tras meses de estabilidad cambiaria y acumulación de reservas.
Domínguez remarcó que la administración libertaria logró en apenas dos años lo que ningún gobierno kirchnerista pudo hacer en dos décadas: terminar con el déficit fiscal crónico, desacelerar fuertemente la inflación y recomponer la confianza de los mercados internacionales en la Argentina. Ese diagnóstico contrasta de forma elocuente con la herencia recibida en diciembre de 2023, cuando el país atravesaba una inflación descontrolada, reservas negativas y un Banco Central quebrado tras años de emisión monetaria desenfrenada del kirchnerismo.
Para el economista, el verdadero test que enfrenta el oficialismo no pasa por eventuales turbulencias en el mercado de cambios, sino por la capacidad política de avanzar con una segunda generación de reformas: laboral, tributaria y previsional. Son estos cambios estructurales, señaló, los que permitirán que el ordenamiento macroeconómico se traduzca de manera más contundente en empleo privado, inversión y salarios reales en alza.
Domínguez sostuvo que el Gobierno ya demostró que puede controlar las variables nominales -inflación, tipo de cambio, emisión-, algo que durante años el relato kirchnerista aseguraba imposible sin “ajuste” o “recesión eterna”. Hoy, con superávit fiscal sostenido y una inflación que viene cediendo mes a mes, la discusión se traslada a cómo profundizar el crecimiento sin resignar el equilibrio de las cuentas públicas.
El analista también apuntó contra la gestión de varios distritos manejados por el peronismo, en particular la provincia de Buenos Aires de Axel Kicillof, donde la inseguridad, el estancamiento productivo y el gasto público elevado conviven con un discurso de confrontación permanente con la Casa Rosada. Mientras Nación ordena las cuentas, remarcó Domínguez, buena parte de los gobernadores kirchneristas siguen apostando al clientelismo y a la obra pública discrecional como forma de sostener poder territorial, sin resolver los problemas estructurales de sus provincias.
En ese sentido, el economista planteó que el camino hacia 2027 dependerá en gran medida de si la sociedad logra identificar con claridad qué modelo de gestión funciona y cuál repite viejas recetas fracasadas. La comparación, dijo, ya resulta elocuente: estabilidad macroeconómica y previsibilidad en Nación, versus desorden fiscal y falta de resultados en buena parte de las administraciones peronistas provinciales.
Finalmente, Domínguez insistió en que el oficialismo deberá priorizar la ejecución de reformas antes que preocuparse por presiones cambiarias, dado que el esquema actual demostró solidez incluso en contextos de alta volatilidad financiera internacional. “El dólar ya no es el problema”, resumió, en una definición que refuerza el diagnóstico de un equipo económico que logró estabilizar las variables clave y ahora busca sostener el rumbo de cara a las próximas elecciones.



