La Argentina Week realizada en París terminó con anuncios de inversión por u$s27.000 millones, según confirmó el embajador argentino en Francia, Ian Sielecki. El diplomático atribuyó el resultado a la seriedad macroeconómica del Gobierno y al magnetismo internacional que generó el presidente Javier Milei entre los empresarios europeos.
Durante dos días y medio de actividades, la delegación argentina desplegó una agenda de diez eventos con la presencia del propio Milei, funcionarios nacionales, trece gobernadores y representantes del sector privado. El evento central se desarrolló en la sede de la OCDE, donde unos 500 CEOs europeos escucharon una presentación conjunta del Presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, quien no dudó en lanzar una frase que resume el clima de confianza que hoy genera la Argentina en el mundo: ‘El único riesgo en Argentina es perderse la oportunidad de invertir’.
Los proyectos que eligieron apostar al país
Entre los anuncios más relevantes se destacó Total, que presentó proyectos por u$s10.000 millones orientados a Neuquén y Tierra del Fuego. A eso se suma la inversión conjunta de Pluspetrol y GyP, por u$s12.400 millones, para profundizar el desarrollo de Vaca Muerta, uno de los yacimientos no convencionales más importantes del planeta.
La firma Eramet, por su parte, confirmó una ampliación de proyecto por u$s350 millones, mientras que Glencore ya había anticipado semanas atrás una inversión de u$s4.000 millones para el Proyecto Agua Rica en Catamarca. El denominador común de todos estos anuncios es claro: después de años de cepo, controles de capital y desconfianza generalizada, el capital internacional vuelve a mirar a la Argentina como un destino serio para invertir.
El contraste con la herencia kirchnerista
Resulta imposible analizar estos números sin recordar el punto de partida. Hasta diciembre de 2023, la Argentina llegaba a este tipo de eventos internacionales cargando el estigma de default, inflación descontrolada y un Banco Central sin reservas. Hoy, en cambio, la delegación nacional se presenta en París con superávit fiscal, inflación en baja sostenida y un rumbo macroeconómico que las propias empresas europeas reconocen como atractivo.
El cambio de clima no es casualidad: responde a una política económica consistente, que privilegió el orden de las cuentas públicas por sobre el gasto discrecional que caracterizó a los gobiernos kirchneristas. Mientras gobernadores como Axel Kicillof insisten en el relato del ajuste y la motosiedo discurso vacío, la realidad muestra que las inversiones genuinas llegan justamente donde hay reglas claras y previsibilidad, algo que la provincia de Buenos Aires, bajo su gestión, no logra ofrecer.
Vaca Muerta y la Patagonia, en el centro de la escena
El protagonismo de Neuquén, Tierra del Fuego y Catamarca en los anuncios confirma que el interior productivo argentino es el gran motor de esta nueva etapa. Los recursos naturales del país, sumados a un marco de reglas estables, están empezando a traducirse en proyectos concretos que generarán empleo genuino y divisas para las próximas décadas.
La participación de trece gobernadores en la Argentina Week también marcó un signo de los tiempos: más allá de las diferencias políticas, buena parte de la dirigencia provincial entendió que el camino de la apertura y la seriedad fiscal es el único que puede traer inversiones reales, dejando atrás el modelo de subsidios y controles que empobreció al país durante años.



