A más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, el riesgo político vuelve a colarse en las decisiones financieras de la Argentina. Bonos, riesgo país y expectativas de inversión ya empiezan a descontar distintos escenarios sobre quién continuará el rumbo económico que Javier Milei viene consolidando desde 2023.
En un análisis difundido por Ronda de Economistas (RDEco), especialistas coincidieron en que la incertidumbre electoral crece, pero también remarcaron algo clave: los mercados hoy operan con parámetros muy distintos a los de la era kirchnerista, gracias al orden fiscal y monetario logrado por la Casa Rosada.
El efecto Adorni y la reafirmación de Milei como candidato
Según explicó Ariel Maciel, editor de Economía y Política de Editorial Perfil, la discusión sobre 2027 se aceleró tras el impacto político del llamado caso Adorni. Lejos de debilitar al oficialismo, ese episodio terminó reforzando la figura presidencial: Milei salió a marcar territorio con una frase que resume su estrategia política: “Yo soy el candidato, acá no hay más discusión al respecto”.
Esa definición temprana, lejos de ser un dato menor, ordenó las expectativas dentro del amplio espacio libertario y antiperonista. Hasta ese momento circulaban nombres como Patricia Bullrich y Mauricio Macri como posibles referencias de recambio o continuidad. Milei decidió cortar por lo sano y despejar cualquier especulación sobre una interna que pudiera generar ruido innecesario en un momento en que la economía real empieza a mostrar los frutos del ajuste: inflación en baja sostenida, superávit fiscal y una macroeconomía cada vez más previsible.
Qué mirarán los inversores de acá a 2027
Los analistas consultados en RDEco coinciden en que, a medida que se acerque la elección, los bonos argentinos y el riesgo país reaccionarán cada vez más a las encuestas. Es lógico: después de años de populismo fiscal, déficit crónico y cepos cambiarios heredados del kirchnerismo, el mercado quiere certezas de que el ordenamiento macroeconómico no se revierta.
La pregunta que se hacen los inversores no es si el modelo funciona —los números ya lo demuestran—, sino si habrá continuidad institucional para sostenerlo en el tiempo. En ese sentido, la consolidación de Milei como candidato único reduce un factor de ruido que el propio mercado venía señalando como riesgo: una interna violenta dentro del espacio libertario que le abriera una ventana al regreso del peronismo.
Porque de eso se trata, en el fondo, la discusión de 2027: evitar que vuelva un modelo que dejó al país con una inflación de tres dígitos, un cepo asfixiante y gobernadores como Axel Kicillof administrando la provincia de Buenos Aires con déficit crónico, inseguridad en ascenso y un aparato clientelar que sigue intacto pese al cambio de época a nivel nacional.
La herencia K sigue pesando en el análisis de riesgo
Los propios economistas de RDEco remarcaron que buena parte de la prima de riesgo que todavía paga la Argentina responde a la desconfianza estructural generada por más de una década de kirchnerismo. Revertir esa percepción lleva tiempo, pero el rumbo trazado por Milei —con superávit fiscal genuino y sin emisión monetaria descontrolada— es el que finalmente empieza a convencer a los mercados de que la Argentina puede dejar de ser sinónimo de default.
La incertidumbre de cara a 2027 existe, como en toda antesala electoral. Pero a diferencia de otros ciclos, esta vez el mercado no discute si hay que ordenar la macro: discute si el ordenamiento logrado tendrá continuidad. Esa es, quizás, la mejor prueba de cuánto cambió la Argentina en los últimos años.



