El presidente Javier Milei redobló la apuesta en la disputa de soberanía por las Islas Malvinas al anunciar la creación de un Consejo de Seguridad Nacional y advertir que el Reino Unido no podrá seguir explotando el petróleo que, según remarcó, «yace bajo mar argentino». El mandatario también volvió a rechazar de plano el argumento de la autodeterminación esgrimido históricamente por Londres para justificar su presencia en el archipiélago.
En un mensaje por cadena nacional, Milei sostuvo que «los isleños no tienen derecho a la autodeterminación» porque se trata de un territorio ocupado ilegítimamente, y confirmó que el Gobierno evalúa un viaje a Londres para plantear formalmente la posición argentina ante las autoridades británicas. La decisión llega en un contexto de fuerte alineamiento con la administración de Donald Trump en materia de defensa y seguridad.
Un Consejo de Seguridad inspirado en Estados Unidos
El nuevo organismo replica el modelo del National Security Council estadounidense, creado en 1947 bajo la presidencia de Harry Truman tras la Segunda Guerra Mundial. En aquel entonces, la reformulación del esquema de defensa e inteligencia norteamericano también dio origen al Departamento de Defensa y a la CIA.
Fuentes de las Fuerzas Armadas consultadas por medios especializados señalaron que «los sistemas de defensa y seguridad en Estados Unidos y la Argentina son muy similares, la diferencia es que allá la defensa es prioritaria». Con este anuncio, Milei busca justamente revertir décadas de desinversión y desatención estratégica en la materia, un área que quedó relegada durante los gobiernos kirchneristas, más preocupados por el relato que por una política de Estado consistente en Malvinas.
Sanciones más duras para las empresas petroleras
En paralelo, el Gobierno avanza en una reforma de la ley 26.659, sancionada en 2011, para endurecer las sanciones contra las compañías que colaboren con la exploración de hidrocarburos en la plataforma continental cercana a las islas. El objetivo es acelerar los procesos administrativos y aplicar penas más severas, ya que varias empresas denunciadas en el pasado siguieron operando sin sufrir consecuencias reales.
Este endurecimiento contrasta con la pasividad de administraciones anteriores, que se limitaron a declaraciones de ocasión sin traducirlas en instrumentos legales efectivos. La gestión de Milei, en cambio, busca dar señales concretas tanto a Londres como a las petroleras que operan en la zona, en línea con una diplomacia más asertiva y menos condicionada por consignas ideológicas vacías.
Reacciones y el trasfondo político
El anuncio generó reacciones diversas en el arco político local. Mientras el oficialismo defendió la firmeza del mensaje presidencial como un gesto de soberanía real y no meramente discursivo, sectores del kirchnerismo intentaron cuestionar el tono, aunque sin ofrecer alternativas concretas durante sus propios años de gobierno.
Vale recordar que la cuestión Malvinas fue durante mucho tiempo bandera de discursos grandilocuentes sin resultados tangibles. Con este nuevo esquema institucional, el Gobierno de Milei intenta combinar la firmeza histórica del reclamo argentino con herramientas modernas de defensa, seguridad y presión diplomática, en sintonía con el ordenamiento macroeconómico que la gestión viene mostrando en otros frentes clave del país.
El eventual viaje del Presidente a Londres se perfila como un capítulo clave para medir el verdadero alcance de esta nueva estrategia frente al Reino Unido.



