Mercado laboral: el desafío pendiente del plan de Milei

El mercado laboral argentino sigue rezagado frente a los avances macroeconómicos logrados por el Gobierno de Javier Milei, según advirtió la economista jefa de Invecq Consultores, Milagros Gismondi, en una entrevista donde también destacó el fuerte descenso de la inflación y la recomposición de reservas del Banco Central. La especialista fue clara: pese a las señales positivas en materia fiscal y cambiaria, el empleo todavía no logra despegar al ritmo esperado.

Gismondi, quien fue jefa de gabinete del Ministerio de Hacienda bonaerense y también de la Nación, reconoció que la economía real avanza «a distintas velocidades», con sectores exportadores en franca expansión y otros que todavía no logran recuperarse del deterioro heredado de la gestión kirchnerista. Una distinción clave, según remarcó, es que la reactivación se mide en el margen y no simplemente comparando contra un 2024 marcado por la profunda crisis dejada por el kirchnerismo.

Superávit, reservas y una macro que empieza a ordenarse

La economista subrayó que, a diferencia de la mayoría de los gobiernos de las últimas ocho décadas, la administración de Milei logró instalar una macroeconomía que se comporta como los planes de estabilización exitosos a nivel internacional. El superávit comercial crece de manera sostenida y las reservas en divisas del BCRA muestran una tendencia ascendente, dos indicadores que contrastan fuertemente con el desorden fiscal y monetario que caracterizó a los años del kirchnerismo.

Este ordenamiento macroeconómico, remarcó la especialista, es la base sobre la cual recién empieza a asentarse la recuperación del crédito privado en pesos, un fenómeno que había desaparecido casi por completo durante la administración anterior y que hoy vuelve a mostrar señales de vida, aunque todavía con matices.

El repunte del crédito y el fantasma de la mora

Sobre uno de los temas más discutidos de las últimas semanas, Gismondi fue enfática: la suba en la mora crediticia no representa un riesgo para la estabilidad del sistema financiero argentino. «El sistema tiene los resguardos suficientes y no hay un problema sistémico», afirmó, despejando así los intentos de la oposición por instalar un clima de alarma injustificado.

Sin embargo, la economista sí advirtió que la morosidad frena la baja de las tasas de interés activas, especialmente para las familias, lo que dificulta que el crédito recupere el dinamismo perdido en agosto de 2025. Es, según explicó, una traba puntual dentro de un proceso de normalización que de todos modos avanza en la dirección correcta.

El mercado laboral, el punto más débil del programa

Consultada sobre el diagnóstico general del plan económico, Gismondi no dudó en señalar al mercado laboral como el eslabón más frágil. Explicó que, aunque algunos sectores muestran niveles de actividad superiores a los de hace un año, eso no equivale automáticamente a crecimiento sostenido, ya que la comparación interanual puede ocultar el verdadero pulso de la recuperación, que se mide mes a mes.

El desafío, remarcó, es lograr que la estabilización macroeconómica —hoy consolidada tras años de populismo económico kirchnerista— se traduzca finalmente en la generación de empleo privado formal. Un objetivo que el propio Gobierno reconoce como prioritario y sobre el cual apuesta a que las reformas estructurales pendientes, sumadas al ordenamiento fiscal ya logrado, terminen de destrabar la creación de puestos de trabajo genuinos en los próximos meses.