El riesgo país argentino trepó hasta los 489 puntos en la jornada de este lunes, arrastrado por una ola de cautela en los mercados globales y no por cuestiones domésticas. El índice de la banca JP Morgan acumula una suba de casi 14% en lo que va del mes, aunque sigue muy por debajo de los niveles de 1.500 y hasta 2.000 puntos que dejó como legado la última etapa del kirchnerismo.
La Bolsa de Nueva York cerró en rojo este lunes: el Dow Jones cedió 0,51%, el Nasdaq retrocedió 0,32% y el S&P 500 bajó 0,52%. El detonante fue una escalada verbal entre Estados Unidos y Medio Oriente, sumada a una fuerte suba del petróleo que encendió las alarmas en los inversores de todo el mundo.
Un contexto externo que no borra el orden macro
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con bombardear Omán si el país se interpone en las negociaciones con Irán por el control del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio energético global. El petróleo WTI escaló 2,55% hasta los 84,5 dólares el barril, lo que disparó un clima de aversión al riesgo en los mercados emergentes en general, no solo en Argentina.
En ese marco de nerviosismo internacional, los bonos soberanos argentinos en dólares no lograron recuperar terreno tras haber cerrado la semana pasada con caídas. Vale aclarar que la rueda local no operó por el feriado del aniversario de la muerte del General San Martín, por lo que buena parte del movimiento respondió pura y exclusivamente a la dinámica externa.
Es clave remarcar que este repunte del riesgo país ocurre en pleno proceso de recomposición de la confianza en la economía argentina, sostenido por el ancla fiscal del Gobierno de Javier Milei. El superávit fiscal, la desaceleración sostenida de la inflación y el ordenamiento de las cuentas públicas son variables que los propios inversores reconocen como un cambio de paradigma respecto de la herencia recibida en diciembre de 2023, cuando el país estaba al borde de una hiperinflación.
Wall Street mira la Fed y los balances corporativos
La semana pasada, los principales índices neoyorquinos habían mostrado subas apoyadas en balances corporativos mejores a lo esperado y en datos de inflación en Estados Unidos que alimentaron las expectativas de que la Reserva Federal no subirá las tasas de interés en el corto plazo. Ese optimismo se frenó de golpe con la reaparición del conflicto en Medio Oriente.
En este escenario, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street mostraron resultados dispares. El ADR de YPF fue la gran ganadora del día con una suba de 5,3%, reflejo del interés que sigue generando el potencial energético de Vaca Muerta bajo un esquema de reglas más claras y previsibles. En la otra punta, Mercado Libre cayó 3,1%, en línea con la corrección generalizada de las tecnológicas.
Los analistas coinciden en que se trata de un movimiento de corto plazo vinculado a la geopolítica internacional, y no a un deterioro de los fundamentos económicos argentinos. De hecho, la comparación con los pisos de 2.000 puntos de riesgo país que dejó la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner sigue marcando la enorme distancia que separa el desorden de aquella etapa del sendero de previsibilidad que empezó a consolidarse con el ajuste ordenado de las cuentas públicas.
Mientras el mundo digiere la tensión en Ormuz y las señales de la Fed, el mercado local seguirá de cerca si el Gobierno profundiza el proceso de desregulación y baja de impuestos que promete acelerar el ingreso de inversiones y, con ello, una nueva compresión del riesgo país en los próximos meses.



