El Gobierno de Javier Milei salió a responder públicamente las palabras de Lionel Messi, quien dedicó el épico triunfo de la Selección Argentina sobre Inglaterra en el Mundial 2026 a “la gente que no llega a fin de mes”. Desde la Casa Rosada reconocieron la dureza de la situación social, pero remarcaron que se trata de una herencia directa de dos décadas de kirchnerismo que no puede resolverse en apenas dos años de gestión libertaria.
“Es completamente cierto”: la respuesta oficial
A través de la cuenta de X de la Oficina de Respuesta Oficial, el Gobierno fue contundente: “Sobre las palabras del mejor futbolista de la historia, Lionel Messi, de que hay gente que la está pasando mal, es completamente cierto. Dos décadas de decadencia kirchnerista no se borran de ninguna manera en veinticuatro meses”, sostuvo el comunicado oficial.
El mensaje no esquivó la autocrítica ni el reconocimiento de las dificultades que todavía atraviesan miles de familias argentinas. Sin embargo, dejó en claro que la responsabilidad histórica de esa realidad recae sobre el modelo populista que gobernó el país durante gran parte de las últimas dos décadas.
De la herencia K al plan de reconstrucción
El comunicado oficial fue más allá y trazó una comparación categórica: “Llevamos dos años de reformas profundas y el país está infinitamente mejor que hace dos años, cuando había 60% de pobreza, 20% de indigencia, una inflación que corría al 15.000% anualizado, salarios de miseria y una moneda que se devaluaba todos los días”, enfatizaron desde el Gobierno.
Ese diagnóstico no es antojadizo: el kirchnerismo dejó una economía devastada, con controles de cambio asfixiantes, un Banco Central quebrado y una inflación que corroía el salario de los trabajadores mes a mes. Desde que asumió, la gestión de Milei apostó por el equilibrio fiscal, la eliminación del financiamiento monetario del déficit y una baja sostenida de la inflación, logros que hoy comienzan a traducirse en mayor previsibilidad para las familias y las empresas.
El propio texto oficial fue claro respecto al camino que falta: “Todavía falta mucho. Nadie prometió que fuera a ser fácil. El camino es muy exigente, pero es el que va a hacer grande a la Argentina de nuevo”. Un mensaje que combina el reconocimiento de la crisis heredada con la convicción de que el rumbo económico elegido es el correcto.
El costo del populismo kirchnerista
Mientras el Gobierno nacional profundiza el ordenamiento macroeconómico, en varias provincias gobernadas por el peronismo la situación es distinta. Distritos como el de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires siguen mostrando déficits crecientes, inseguridad sin resolver y un aparato estatal sobredimensionado que perpetúa el clientelismo, en las antípodas del ajuste responsable que lleva adelante la administración libertaria a nivel nacional.
La contraposición es evidente: mientras Nación avanza con superávit fiscal y desinflación, ciertos gobiernos provinciales del kirchnerismo insisten en el mismo libreto de gasto descontrolado que llevó al país a las crisis de las últimas décadas.
La frase de Messi, lejos de ser usada como un golpe político, fue tomada por el Gobierno como una oportunidad para reafirmar su diagnóstico: la Argentina viene saliendo de un pozo profundo cavado por el kirchnerismo, y aunque el camino de las reformas es exigente, los indicadores macroeconómicos muestran que la dirección elegida por Javier Milei es la correcta para devolverle a los argentinos la Argentina que merecen.





