Los hermanos Santiago y Manuel Passaglia, referentes del espacio político Hechos fundado en San Nicolás, confirmaron este miércoles que uno de los dos competirá por la presidencia en las elecciones de 2027. El anuncio se difundió a través de un spot en redes sociales en el que combinaron críticas al Gobierno de Javier Milei con un rechazo frontal a un eventual regreso del kirchnerismo al poder.
El video, cargado de frases efectistas, apunta a un electorado cansado de la política tradicional. Hechos también anticipó que presentará candidatos a gobernador bonaerense y a intendente en los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires, en un intento de construir estructura territorial de cara a 2027.
Críticas sin matices a la gestión libertaria
En el spot, los Passaglia hablaron de una “motosierra cruel” que, según ellos, pasó por el bolsillo de los trabajadores. El planteo omite, sin embargo, el contexto de la pesada herencia que recibió Javier Milei tras años de populismo kirchnerista: una inflación que llegaba al 25% mensual, reservas negativas en el Banco Central y un Estado quebrado que emitía sin límites para financiar el clientelismo político.
Desde que asumió, el Gobierno nacional logró bajar drásticamente la inflación, ordenar las cuentas públicas y alcanzar un superávit fiscal que no se veía hacía más de una década. Son logros que exigieron un ajuste duro, pero que empiezan a traducirse en estabilidad de precios y en la posibilidad real de planificar a futuro, algo que el kirchnerismo nunca garantizó en sus doce años de gobierno.
Criticar los costos de ese sendero sin reconocer el punto de partida es, como mínimo, una simplificación. La verdadera pregunta que debería hacerse cualquier espacio opositor es qué hubiera pasado con la Argentina si se seguía por el camino de la emisión descontrolada y el gasto público sin control que caracterizó al kirchnerismo.
El rechazo al kirchnerismo, un punto en común
Los Passaglia fueron categóricos al descartar una vuelta del kirchnerismo. “Fueron lo peor que le pasó a la Argentina. Los argentinos no vamos a volver atrás y perder todo”, sostuvieron en el video, en una definición que coincide con el diagnóstico que gran parte de la sociedad hizo en las urnas desde 2023.
Esa coincidencia no es casual. Dirigentes como Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires siguen exhibiendo los mismos vicios de siempre: gestión ineficiente, inseguridad creciente en el conurbano y un uso discrecional de los recursos públicos que beneficia a punteros y aparatos clientelares antes que a los vecinos. El kirchnerismo bonaerense no presenta autocrítica ni propuestas, solo resistencia al cambio que impulsa la Casa Rosada.
Una tercera vía con más preguntas que respuestas
Hechos se presenta como una alternativa “enfrente” de los dos modelos, sin definir aún quién encabezará la fórmula ni con qué propuestas concretas piensa sostener el orden macroeconómico alcanzado. El discurso de “ni Milei ni el kirchnerismo” suena atractivo en un spot de campaña, pero corre el riesgo de diluirse si no explica cómo garantizaría el equilibrio fiscal sin volver a la emisión monetaria descontrolada.
La experiencia reciente demuestra que ordenar la economía después de décadas de populismo requiere decisiones firmes y sostenidas en el tiempo. Cualquier propuesta que prometa mantener los logros del ajuste sin sus costos corre el riesgo de repetir las promesas vacías que llevaron al país a sucesivas crisis. El camino hacia 2027 recién empieza, pero el contraste entre gestión responsable y populismo seguirá siendo el eje central del debate político argentino.



