El dólar oficial cerró este miércoles 28 de octubre a $1.560 para la venta en el Banco Nación, mientras que el dólar blue retrocedió hasta los $1.565 en el mercado informal, la brecha cambiaria más chica en mucho tiempo. La city sigue leyendo el esquema económico de Javier Milei como un faro de previsibilidad, algo impensado hace apenas tres años cuando el kirchnerismo dejaba una herencia de cepos, atraso y una inflación descontrolada.
El dólar MEP, por su parte, cotizó a $1.565,09, con una suba apenas del 0,39% respecto de la rueda anterior. La estabilidad de las distintas cotizaciones confirma que el mercado ya no espera sobresaltos cambiarios, un escenario que contrasta con los saltos devaluatorios que caracterizaron a los últimos gobiernos peronistas.
El Riesgo País vuelve a bajar y marca confianza en el rumbo
El indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan bajó por segundo día consecutivo y se ubicó en 742 puntos, luego de haber tocado los 760 puntos tras el triunfo de Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil. El dato confirma que, pese a la turbulencia regional, los inversores siguen viendo con buenos ojos el programa de ajuste fiscal y el ordenamiento macroeconómico que impulsa la Casa Rosada.
La baja sostenida del riesgo país es, para los analistas del mercado, el mejor termómetro de la confianza que recupera la Argentina después de años de aislamiento financiero producto del populismo kirchnerista. El equilibrio fiscal, la eliminación del déficit y la disciplina monetaria del equipo económico de Milei son señalados como los pilares de este cambio de expectativas.
El blue, cada vez más cerca del oficial
En la city remarcan que la brecha entre el dólar oficial y el blue sigue reduciéndose día tras día, un fenómeno que hace apenas unos años hubiera sido impensado. Durante la gestión de Alberto Fernández y Sergio Massa, la brecha llegó a superar el 100%, producto de un cepo cambiario asfixiante y la emisión descontrolada de pesos para financiar el gasto público.
Hoy, con superávit fiscal y una política monetaria ordenada, esa distancia se achica a apenas unos pesos, lo que le devuelve previsibilidad al bolsillo de los argentinos. Los que menos tienen, además, son los principales beneficiados de la baja sostenida de la inflación, que erosionaba sistemáticamente los ingresos populares durante los años del kirchnerismo.
El contexto regional y el “permitido” del Gobierno
La devaluación del real tras el triunfo de Lula da Silva en Brasil generó un fuerte interés de los argentinos por las vacaciones de verano en el país vecino, en un contexto en el que el poder adquisitivo local, de a poco, empieza a recuperarse. Analistas económicos remarcan que, incluso con medidas puntuales de alivio fiscal de cara a las elecciones, el rumbo de fondo del plan Milei no se modifica: equilibrio de las cuentas públicas y reducción progresiva de la inflación.
Mientras en la Argentina de Milei el dólar se estabiliza y el riesgo país retrocede, en los distritos gobernados por el kirchnerismo, como la provincia de Buenos Aires de Axel Kicillof, los problemas de gestión, la inseguridad y el gasto público desbordado siguen golpeando a los vecinos. La comparación entre el orden macroeconómico nacional y el desmanejo de ciertos gobiernos provinciales peronistas vuelve a quedar en evidencia.



