Lula agradeció a Cristina y Massa, pero no a Milei

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, agradeció públicamente a Cristina Fernández de Kirchner y a Sergio Massa por los mensajes que le enviaron tras su triunfo electoral frente a Flávio Bolsonaro. El gesto llamó la atención porque, hasta el cierre de esta nota, el Gobierno de Javier Milei no emitió ningún saludo oficial al mandatario brasileño reelecto.

“Muchas gracias, mi querida amiga Cristina Kirchner, por tu mensaje. Celebramos una gran victoria de la democracia, de la justicia social y de la paz”, escribió Lula en su cuenta de X, acompañando el posteo con un saludo cargado de afecto político hacia la ex vicepresidenta. El mandatario brasileño fue más allá del protocolo diplomático y habló de “un gran abrazo” para quien, según sus palabras, “siempre ha estado a favor de una América Latina soberana y próspera”.

El silencio de Milei, una señal política más que una omisión

Mientras el kirchnerismo celebraba el intercambio como una muestra de cercanía ideológica, desde el oficialismo libertario nadie se sorprendió por la falta de reacción presidencial. Milei nunca ocultó sus diferencias con Lula, a quien calificó en el pasado de “comunista” y con quien mantiene una relación bilateral fría pese a la pertenencia de ambos países al Mercosur.

Para el Gobierno nacional, la prioridad no está en los gestos protocolares con mandatarios de la región que comparten agenda con el kirchnerismo, sino en sostener el rumbo económico que ya muestra resultados concretos: inflación en baja sostenida, superávit fiscal y un sendero de previsibilidad que la gestión anterior nunca pudo ofrecer. En ese contexto, el vínculo con Brasilia queda relegado a un segundo plano frente a las prioridades de ordenar las cuentas públicas tras años de populismo kirchnerista.

Cristina y Massa, otra vez del lado de los gobiernos progresistas regionales

El intercambio también deja en evidencia la estrategia de Cristina Kirchner y Sergio Massa de seguir tejiendo alianzas con los liderazgos de izquierda de la región, en momentos en que ambos dirigentes atraviesan un presente político debilitado dentro de la Argentina. Massa, que en campaña celebró el resultado electoral brasileño con un mensaje reivindicando la trayectoria de Lula, busca mantener protagonismo internacional pese a la derrota que sufrió como candidato presidencial frente a Milei.

La ex presidenta, condenada en la causa Vialidad y con una imagen pública deteriorada por los años de gestión kirchnerista marcados por la inflación descontrolada, el cepo cambiario y el festival de gasto público, busca en estos gestos internacionales una vidriera que ya no encuentra en la política doméstica. El guiño de Lula funciona, en ese sentido, como un salvavidas simbólico para un espacio que todavía no logra procesar el cambio de ciclo que representa el gobierno de La Libertad Avanza.

Mientras tanto, la Casa Rosada sigue concentrada en profundizar las reformas estructurales y en consolidar el orden macroeconómico que, según coinciden distintos analistas, ya empieza a traducirse en mejoras tangibles para los bolsillos de los argentinos, lejos de los vaivenes diplomáticos con gobiernos regionales que insisten en mirar al pasado kirchnerista como modelo.