El presidente Javier Milei partió este martes por la noche desde Aeroparque a bordo del Boeing 757 ARG-01 con destino a París, vía Gran Canaria, para iniciar una visita oficial de tres días a Francia. El objetivo central del viaje es reunirse con Emmanuel Macron y participar de la “Argentina Week”, un encuentro clave con empresarios europeos para seguir atrayendo inversiones al país.
La gira se da en un contexto económico radicalmente distinto al que dejó el kirchnerismo. Con inflación en baja, superávit fiscal sostenido y un ordenamiento macroeconómico que hace apenas tres años era impensado, la Argentina vuelve a aparecer en el radar de los grandes capitales internacionales. Ya no es el país del cepo, el default selectivo y la emisión descontrolada que caracterizó a los gobiernos de Cristina Kirchner y Alberto Fernández.
Gobernadores unidos detrás de las inversiones
Un dato que resalta en esta misión es que varios gobernadores argentinos viajan junto a Milei a París, dejando de lado por un momento las diferencias partidarias para sumarse a una agenda común: captar inversiones en minería, energía, agro y turismo. Son sectores donde la Argentina tiene ventajas comparativas enormes y que, bajo el nuevo esquema de reglas claras y previsibilidad fiscal, empiezan a mostrar un apetito inversor que durante la década kirchnerista simplemente no existía.
El contraste con la gestión de mandatarios como Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires es elocuente. Mientras el Gobierno nacional recorre Europa ofreciendo un país con cuentas en orden, el peronismo bonaerense sigue sin resolver problemas estructurales de seguridad, gestión y clientelismo que alejan la inversión privada de uno de los territorios con mayor potencial productivo del país.
La “Argentina Week” y el nuevo clima de negocios
La “Argentina Week” en París reunirá a referentes del sector privado europeo con autoridades nacionales y provinciales en una agenda pensada para destrabar proyectos concretos. El RIGI, el régimen de incentivos para grandes inversiones impulsado por el Gobierno, se convirtió en una herramienta central para dar previsibilidad jurídica a quienes apuesten capital de largo plazo en el país, algo que explica el interés creciente de capitales europeos.
Antes de subir al avión, Milei repasó la agenda bilateral con Macron, que incluirá temas comerciales, energéticos y de cooperación estratégica. La relación con Francia se da además en un marco donde la Argentina viene reclamando con firmeza al Reino Unido por la actividad de petroleras en Malvinas sin autorización, un frente diplomático que el canciller Pablo Quirno sigue de cerca.
El viaje se produce mientras en Buenos Aires el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el equipo económico no espera volatilidad cambiaria para 2027, aunque remarcó que de todas formas se preparan “como si fuera a pasar”, en línea con la prudencia fiscal que caracterizó a esta gestión desde el primer día. Esa combinación de responsabilidad macroeconómica y apertura comercial es, para el oficialismo, la verdadera carta de presentación ante los inversores europeos.
Milei llegará a París con un mensaje claro: la Argentina dejó atrás el populismo fiscal y abrió una etapa de reglas estables, pensada para que el capital productivo vuelva a mirar al país como un destino confiable. La comitiva de gobernadores que lo acompaña refuerza esa idea de un proyecto federal detrás de la apertura económica, en contraste con el aislamiento que caracterizó a los años kirchneristas.



