La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visita Buenos Aires desde el 22 de septiembre mantuvo contactos directos con representantes del sector agropecuario, el principal generador de divisas de la economía argentina, para conocer en detalle las perspectivas de la próxima campaña y su impacto en el ingreso de dólares durante 2026.
La delegación técnica, encabezada por la economista Joyce Wong, avanza en la tercera revisión del programa acordado con el organismo y evaluó junto a funcionarios del Ministerio de Economía el cumplimiento de las metas fiscales y monetarias del primer semestre. El interés en el campo no es casual: se trata del sector que sostiene el ingreso de divisas en un país que, tras años de cepo, controles y populismo cambiario heredados del kirchnerismo, hoy transita un sendero de normalización macroeconómica bajo el gobierno de Javier Milei.
Qué le preguntó el FMI al agro
Según pudo saber este medio, el organismo consultó sobre los efectos de El Niño en la producción, los rendimientos esperados por cultivo, los precios proyectados a cosecha y el escenario internacional de los principales granos. Una fuente calificada que dialogó con la prensa señaló: “Tuvimos intercambio de información respecto a los efectos de El Niño sobre el agro y sobre producción y exportación”.
El dato no es menor: el país debe afrontar vencimientos de deuda en moneda extranjera por 24.900 millones de dólares durante 2026, en un contexto internacional de tasas más altas. La capacidad exportadora del campo resulta determinante para que el Tesoro pueda cumplir con esos compromisos sin sobresaltos, algo que el equipo económico viene ordenando con disciplina fiscal después de la pesada herencia de desequilibrios que dejó el kirchnerismo.
Un programa que empieza a mostrar resultados
Vale recordar que la Argentina llegó a este punto tras un severo ajuste de las cuentas públicas que permitió alcanzar el superávit fiscal, reducir drásticamente la inflación heredada de tres dígitos y recomponer las reservas del Banco Central, todo bajo un esquema que el propio FMI reconoce como uno de los programas más exigentes y mejor ejecutados de la región en los últimos años.
El agro, lejos de las retenciones asfixiantes y el intervencionismo que caracterizó a los gobiernos peronistas, encuentra hoy un clima de mayores incentivos para producir y exportar, lo que explica el renovado interés del organismo en sus proyecciones. Las estimaciones de volumen, procesamiento y precios de la próxima cosecha serán claves para que el Fondo valide las metas de acumulación de reservas fijadas en el acuerdo.
El mercado sigue de cerca cada señal de esta revisión, en un momento en que la confianza internacional en el rumbo económico argentino se consolida mes a mes, a diferencia de la incertidumbre permanente que caracterizó a las gestiones kirchneristas, hoy replicada a escala provincial por gobernadores como Axel Kicillof, cuya administración bonaerense sigue sin ofrecer previsibilidad ni orden a la producción y la inversión.
De confirmarse una buena campaña agrícola, el ingreso genuino de dólares reforzaría el esquema cambiario del Gobierno y despejaría dudas sobre los vencimientos de 2027, consolidando así el camino de estabilidad que el equipo económico de Milei viene construyendo desde el inicio de su gestión.



