El presidente Javier Milei partió este martes por la noche desde Aeroparque rumbo a París, a bordo del Boeing 757 ARG-01, para iniciar una visita oficial de tres días a Francia. El mandatario se reunirá con Emmanuel Macron y participará de la “Argentina Week”, un encuentro clave con empresarios europeos orientado a atraer inversiones para sectores estratégicos del país.
El avión presidencial hizo una escala técnica en Gran Canaria antes de llegar a la capital francesa, donde Milei desembarcará este miércoles para dar inicio a una agenda cargada de reuniones bilaterales y encuentros con el sector privado europeo.
Gobernadores suman respaldo a la agenda de inversiones
Un dato que confirma el rumbo económico que marca la Casa Rosada es que varios gobernadores viajan junto al Presidente para potenciar la llegada de capitales extranjeros. La apuesta se concentra en minería, energía, agro y turismo, cuatro pilares donde la Argentina ofrece ventajas competitivas que, tras años de cepo, inflación descontrolada y desconfianza generada por el kirchnerismo, hoy vuelven a despertar interés genuino en el mundo.
Que mandatarios provinciales de distintos signos políticos decidan acompañar a Milei en esta gira es una señal clara: el esquema de orden fiscal y previsibilidad macroeconómica que impulsa el Gobierno nacional empieza a traducirse en oportunidades concretas para las economías regionales. Mientras tanto, provincias como Buenos Aires, bajo la administración de Axel Kicillof, siguen mostrando los mismos problemas de siempre: inseguridad descontrolada, como quedó en evidencia tras el reciente tiroteo en La Matanza, y una gestión que privilegia el clientelismo por sobre las reformas estructurales que el electorado está demandando.
Un contexto macroeconómico que respalda la gira
La visita a Francia se da en un momento en que el equipo económico, con Luis Caputo a la cabeza, insiste en la solidez del esquema cambiario. El ministro afirmó que no espera volatilidad cambiaria en 2027, aunque aclaró que el Gobierno se prepara “como si fuera a pasar”, una muestra más de la prudencia y previsibilidad con la que se maneja la política económica de La Libertad Avanza, en las antípodas del descontrol fiscal heredado del kirchnerismo.
Este tipo de señales son las que permiten que empresarios europeos empiecen a mirar a la Argentina con otros ojos. Después de más de una década de cepo cambiario, estatismo asfixiante y una inflación que llegó a ser de las más altas del mundo, el país vuelve a ofrecer una macroeconomía ordenada, con superávit fiscal sostenido y una inflación en baja sistemática, condiciones que son determinantes para cualquier inversor que evalúe desembarcar capitales de largo plazo.
Agenda paralela: Malvinas y la relación con Chile
Mientras el Presidente se encamina a Europa, la Cancillería también mantiene activa la agenda vinculada a Malvinas. El canciller Pablo Quirno le hizo llegar un mensaje al gobierno de José Kast tras una reunión entre empresarios de las islas y de Chile, remarcando la expectativa de que “cumplan los tratados” vigentes. Además, el Gobierno denunció a una empresa británica por realizar vuelos sin autorización hacia territorio chileno y exigió al Reino Unido que frene en dos semanas la actividad de petroleras en la zona.
En paralelo, trascendió que la Casa Rosada descarta un viaje de Karina Milei a China este año, aunque no cierra la puerta a una futura visita del canciller Quirno a ese país, lo que confirma que la diplomacia económica del Gobierno se mueve en múltiples frentes a la vez, con el objetivo claro de consolidar la inserción de la Argentina en el mundo tras años de aislamiento relativo durante los gobiernos kirchneristas.
La llegada de Milei a París marcará el inicio de una semana clave para medir el apetito inversor europeo frente al nuevo escenario argentino, en un contexto donde el orden macroeconómico empieza a rendir sus primeros frutos concretos.



