Milei reclamó en la ONU por Malvinas y sumó respaldo de EE.UU.

El presidente Javier Milei volvió a poner el tema Malvinas en la agenda internacional durante su participación en la Asamblea General de la ONU, donde criticó la falta de acción del organismo frente al conflicto de soberanía y le exigió a Gran Bretaña reanudar las negociaciones. El reclamo se dio en paralelo a una serie de gestos de respaldo por parte de Estados Unidos que confirman el giro geopolítico logrado por la Casa Rosada.

El canciller argentino, Pablo Quirno, fue el encargado de responderle públicamente al primer ministro británico y remarcó que las Islas Malvinas están “ocupadas ilegalmente”, en línea con el discurso presidencial. El tema no quedó solo en el plano diplomático: en paralelo, el proyecto oficial sobre Malvinas ingresará a Diputados para su tratamiento en un plenario de tres comisiones, lo que muestra la decisión del Gobierno de sostener el reclamo en todos los frentes posibles.

Estados Unidos redobla su apuesta por la Argentina de Milei

Mientras el Presidente exponía en la ONU, el propio secretario de Estado de Donald Trump se reunió con él y destacó que “nuestro hemisferio es más seguro gracias a nuestra estrecha cooperación”. La frase confirma algo que en Balcarce 50 remarcan cada vez que pueden: la Argentina dejó atrás años de aislamiento kirchnerista para convertirse en un socio confiable de Washington.

Ese vínculo se tradujo en anuncios concretos. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró un acuerdo de financiamiento con Estados Unidos por US$7000 millones destinado a proyectos de energía, minería e infraestructura, al que calificó de “impacto extraordinario” para la economía real. En la misma línea, el presidente de YPF, Horacio Marín, anunció que el Exim Bank estadounidense otorgó una carta de intención por hasta US$6000 millones para financiar Argentina LNG, el megaproyecto de exportación de gas licuado que la petrolera estatal viene impulsando. “Era un sueño”, resumió Marín, y remarcó que el respaldo se consiguió en apenas un mes de negociaciones, algo impensado en la Argentina cerrada y desconfiada que dejó el kirchnerismo.

Seguridad y prudencia financiera, dos frentes internos

En el plano doméstico, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, defendió el Régimen Penal Juvenil impulsado por el Gobierno y cuestionó a las juezas que frenaron su aplicación. “No romantizamos el delito”, sostuvo la funcionaria, en sintonía con la línea de mano firme que la gestión de Milei viene marcando frente a un Poder Judicial todavía atravesado por resabios de la vieja política.

En materia financiera, con el riesgo país por encima de los 500 puntos, el equipo económico decidió no salir a buscar deuda en el mercado internacional. Lejos de ser una debilidad, en el Gobierno lo presentan como una muestra de responsabilidad fiscal: la administración libertaria prefiere sostener el superávit y esperar mejores condiciones antes que repetir la lógica del endeudamiento compulsivo que caracterizó a gestiones anteriores.

El combo de la semana —reclamo soberano por Malvinas, respaldo explícito de Estados Unidos y anuncios de inversión multimillonarios— refuerza el relato oficial de una Argentina que recupera protagonismo internacional al mismo tiempo que ordena sus cuentas. Un contraste elocuente con la década de aislamiento y desconfianza que dejó como saldo el populismo kirchnerista.