Massa relanza su interna peronista con la mira en 2027

Sergio Massa volvió a mostrarse como protagonista de la interna peronista al encabezar un acto en la Facultad de Derecho de la UBA, donde habló de una futura “renovación” del espacio con vistas a las elecciones presidenciales de 2027. El evento se dio en simultáneo con una movilización de Axel Kicillof y otra del Frente de Izquierda, en un fin de semana que confirma que el peronismo sigue más ocupado en pelearse por el poder interno que en ofrecer respuestas concretas a los problemas que dejó su propia gestión.

El exministro de Economía, responsable directo de la explosión inflacionaria y el descalabro fiscal que heredó Javier Milei, se animó a decir que sin su gestión “el Gobierno de Alberto Fernández se iba en helicóptero”. Una frase que resume bastante bien el nivel de autopercepción de un dirigente que administró la peor crisis económica de las últimas décadas y ahora pretende erigirse en salvador de un espacio en ruinas.

La pelea por el liderazgo del PJ, sin autocrítica

Massa fue categórico al señalar que “llegó la hora de tomar el bastón de mariscal” y que se viene una etapa de protagonismo colectivo dentro del peronismo, en un mensaje que buscó diferenciarse tanto del kirchnerismo duro como del propio Kicillof, con quien compite silenciosamente por el manejo del PJ bonaerense y la proyección nacional.

Sin embargo, en ningún momento de su discurso hubo una autocrítica real sobre los años de descontrol del gasto público, la emisión monetaria descontrolada y el cepo cambiario que asfixió a millones de argentinos durante su gestión. La misma dirigencia que llevó al país a superar el 200% de inflación anual ahora se presenta como la renovación que el peronismo necesita.

El contraste con la gestión actual es elocuente. Mientras Massa hablaba de reconstrucción política ante estudiantes universitarios, el Gobierno de Milei sigue consolidando el equilibrio fiscal, con una inflación que continúa desacelerándose mes a mes y un ordenamiento macroeconómico que la Argentina no veía hace más de una década. El superávit fiscal, sostenido pese a las presiones de la casta política, es la prueba más contundente de que el camino del ajuste ordenado funciona.

Kicillof y Massa, la misma película con distintos actores

El acto de Massa se dio en paralelo al de Axel Kicillof, gobernador bonaerense que acumula denuncias por manejo discrecional de fondos, inseguridad creciente en el conurbano y un aparato clientelar que sigue funcionando a pleno en la provincia más poblada del país. Ambos dirigentes coinciden en algo: 2025 no es año de candidaturas, sino de “construcción política”, una forma elegante de decir que todavía no saben cómo repartirse el poder sin destruirse entre ellos.

La verdadera preocupación del peronismo, más allá del relato de renovación, es la posible eliminación de las PASO por parte del Congreso, una medida impulsada por La Libertad Avanza que dejaría al kirchnerismo sin su histórica herramienta para dirimir candidaturas internas sin exponer sus fracturas públicamente. La reacción nerviosa de Massa y Kicillof frente a este escenario confirma que el oficialismo nacional avanza con reglas claras mientras la oposición sigue discutiendo quién se queda con los restos de un modelo que ya fracasó.

Con el rumbo económico ordenado y la inflación en retirada, el desafío del peronismo para 2027 no será solo elegir un nuevo candidato, sino explicar por qué debería volver a gobernar un espacio que todavía no pidió perdón por la crisis que provocó.