Alberto Fernández lidera el rechazo político, según encuesta

Una encuesta de AtlasIntel y Bloomberg confirmó lo que buena parte de la sociedad argentina ya sospechaba: el kirchnerismo dejó una marca imborrable de rechazo popular. El Latam Pulse de agosto de 2026, realizado sobre 2.193 argentinos adultos con un margen de error de ±2 puntos, ubicó al expresidente Alberto Fernández en el primer puesto del ranking de peor imagen política del país, con un contundente 83% de opinión negativa.

El dato no sorprende demasiado si se recuerda la gestión que dejó al país con una inflación descontrolada, cepo cambiario reforzado, cuarentenas eternas y un festival de improvisación que hoy la administración de Javier Milei tuvo que ordenar a fuerza de disciplina fiscal. Apenas 6% de los consultados tiene una imagen positiva del exmandatario, mientras que un 11% prefirió no opinar. El diferencial de -77 puntos es, por lejos, el peor de toda la medición.

Karina Milei, el nombre que genera debate en el oficialismo

El segundo lugar del ranking corresponde a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, con 71% de imagen negativa y 17% de positiva. El dato marca una diferencia notable respecto al propio Javier Milei, que conserva un 35% de imagen positiva frente a un 62% de negativa, muy por debajo del castigo que recibió Alberto Fernández.

Es lógico que figuras de la primera línea política concentren mayor exposición y, por lo tanto, mayor desgaste en un contexto de ajuste necesario para sanear las cuentas públicas heredadas del kirchnerismo. El Gobierno viene sosteniendo el equilibrio fiscal, la baja sostenida de la inflación y el ordenamiento macroeconómico, logros que todavía no terminan de traducirse en una imagen personal favorable para todos los referentes del espacio, aunque sí consolidan el rumbo económico que la mayoría de los argentinos reclamaba tras años de kirchnerismo.

Lousteau y la vieja política también quedan pegados al rechazo

El tercer puesto del ranking lo ocupa Martín Lousteau, con apenas 12% de imagen positiva frente a un abrumador 69% de rechazo. El resultado confirma que buena parte de la dirigencia radical, lejos de representar una alternativa fresca, quedó asociada en el imaginario social a la misma casta política que la ciudadanía viene castigando en las urnas desde 2023.

El listado completa un cuarto nombre entre los más resistidos, en línea con una tendencia que atraviesa transversalmente al arco político tradicional: la sociedad argentina parece haber perdido paciencia con quienes, desde el peronismo o desde un supuesto centro republicano, administraron durante años la decadencia económica del país sin asumir responsabilidades.

Un rechazo que no borra el respaldo al rumbo económico

Más allá de las imágenes personales, que fluctúan según la exposición mediática y el desgaste natural de la gestión, el dato de fondo sigue siendo el mismo: la Argentina dejó atrás la hiperinflación heredada del kirchnerismo y avanza hacia el superávit fiscal, algo que ningún gobierno peronista logró sostener en las últimas dos décadas.

Mientras gobernadores e intendentes del PJ, como Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, siguen sin resolver problemas estructurales de inseguridad, clientelismo y falta de inversión, el Gobierno nacional continúa mostrando resultados macroeconómicos concretos. El desafío ahora es que esos logros terminen de traducirse en una recuperación de la imagen de los propios dirigentes libertarios, algo que la historia reciente demuestra que puede lograrse cuando los resultados económicos llegan al bolsillo de los argentinos.