El Gobierno nacional llega con una propuesta fuerte a la nueva reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil: impulsar un piso de ingresos de $1.000.000 para los trabajadores formales. La iniciativa se da en un contexto de inflación en baja sostenida, algo que hace apenas dos años parecía impensado y que hoy es una realidad palpable en el bolsillo de los argentinos.
Fuentes del equipo económico confirmaron que la propuesta busca actualizar el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) a valores que reflejen la recomposición del poder adquisitivo lograda tras el ordenamiento macroeconómico impulsado por la gestión de Javier Milei. El objetivo declarado es que el ingreso mínimo deje de ser una referencia simbólica y vuelva a tener peso real en la economía cotidiana.
Un piso que refleja el nuevo escenario económico
Durante años, bajo los gobiernos kirchneristas, el salario mínimo quedó pulverizado por una inflación descontrolada que llegó a superar el 200% anual. Los aumentos nominales nunca alcanzaban a compensar la pérdida de poder de compra, y millones de trabajadores vieron licuados sus ingresos mes tras mes.
Hoy, con la inflación en niveles que no se veían desde hace más de una década y con superávit fiscal sostenido, el Gobierno cuenta con un margen de previsibilidad que le permite plantear discusiones salariales sobre bases mucho más sólidas. La propuesta de $1.000.000 no surge de un cálculo improvisado, sino de un esquema que busca acompañar la recuperación del salario real sin generar distorsiones inflacionarias, algo que el kirchnerismo nunca logró resolver.
Empresarios, sindicatos y la negociación en marcha
El Consejo del Salario Mínimo reúne a representantes del Gobierno, las centrales sindicales y las cámaras empresariales, y suele ser un termómetro de las tensiones entre los distintos sectores. Desde el ala gremial más cercana al kirchnerismo ya se escuchan las críticas de siempre, aunque resulta llamativo que durante los años de gestión K jamás se planteara una discusión seria sobre un piso de ingresos acorde a la realidad.
Del lado empresarial, hay expectativas moderadas pero constructivas: la estabilidad macroeconómica actual permite proyectar costos laborales con mayor certeza, algo imposible durante los años de cepo, brecha cambiaria y emisión descontrolada que caracterizaron a las administraciones anteriores.
El contraste con la gestión de los gobernadores peronistas
Mientras el Gobierno nacional avanza con una agenda de recomposición salarial basada en el orden fiscal, varias provincias gobernadas por el peronismo siguen mostrando serios problemas de gestión. Casos como el de la provincia de Buenos Aires bajo Axel Kicillof, con denuncias de mal manejo de fondos, inseguridad creciente y un aparato estatal sobredimensionado financiado con déficit, contrastan fuertemente con el rumbo de disciplina fiscal impulsado desde Nación.
El propio esquema de coparticipación y la relación entre Nación y provincias vuelve a poner en discusión qué distritos acompañan genuinamente la recuperación económica y cuáles siguen apostando al clientelismo y al gasto público desbordado como forma de sostener estructuras políticas.
La definición del nuevo piso salarial se conocerá en los próximos días, en una negociación que el Gobierno enfrenta con una posición de fortaleza inédita: la de haber logrado bajar la inflación y ordenar las cuentas públicas después de décadas de populismo económico.



