Milei desafía la campaña del miedo de la oposición en el Congreso

El presidente Javier Milei volvió a marcar la cancha: no va a ceder ante lo que definió como una “campaña del miedo” orquestada por la oposición, que busca aprovechar la morosidad en créditos para impulsar proyectos populistas en el Congreso. Durante una reunión de Gabinete en Casa Rosada, la primera en 45 días, el mandatario libertario ratificó que no hay una situación de crisis y que no piensa “traicionar sus ideas” pese a las presiones de un kirchnerismo que insiste en volver a las recetas del pasado.

El mensaje llegó en un momento clave: mientras la Argentina consolida el ordenamiento macroeconómico logrado tras años de populismo desenfrenado, sectores de la oposición intentan capitalizar cualquier dificultad puntual para reflotar el gasto público descontrolado que llevó al país al default y a la inflación más alta de la historia reciente.

La respuesta a la “empatía” del kirchnerismo

Milei apuntó directamente contra el uso político de la palabra “empatía”, un término que circula entre dirigentes del centrismo y del peronismo para justificar mayor gasto público. Para el Presidente, se trata de una excusa discursiva para volver a las políticas que fundieron al país: subsidios indiscriminados, emisión monetaria y populismo fiscal.

Voceros del Gobierno recordaron que ese concepto fue bandera de dirigentes como Facundo Manes, referente de un centrismo que en la práctica termina convalidando el statu quo kirchnerista. La Casa Rosada insiste en que no se le gana al populismo con más populismo, y que el camino del equilibrio fiscal, aunque exige sacrificios, es el único sostenible a largo plazo.

Los logros que la oposición no puede discutir

Detrás de la ofensiva discursiva de la oposición se esconde una realidad que el kirchnerismo prefiere ignorar: la inflación descendió de manera sostenida desde los niveles de tres cifras heredados de la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, y el superávit fiscal se mantiene como piedra angular de la recuperación de la confianza económica.

El propio Gobierno reconoce que persisten problemas puntuales, como la morosidad en créditos, producto natural de un proceso de reacomodamiento tras años de cepo y atraso cambiario. Sin embargo, funcionarios libertarios remarcan que se trata de un costo de transición, muy inferior al infierno inflacionario y la destrucción del ahorro que caracterizó a los últimos gobiernos peronistas.

Gobernadores K, en la vereda de siempre

Mientras Milei defiende el rumbo del ajuste ordenado, gobernadores como Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires siguen sin resolver sus propios problemas de gestión: inseguridad creciente, clientelismo político y un aparato estatal sobredimensionado que consume recursos sin resultados. La estrategia de la oposición de instalar el miedo económico contrasta con su nula autocrítica sobre la herencia que dejaron a nivel nacional y sobre la administración deficiente que exhiben en sus propios distritos.

En el oficialismo admiten que algunas formas de comunicación del Presidente generan ruido, pero coinciden en que la coherencia de Milei es la que permitió, en apenas dos años, sacar a la Argentina del pozo fiscal y monetario en el que la dejó el kirchnerismo. La pulseada legislativa que se viene, con la oposición buscando capitalizar cualquier dificultad, será una nueva prueba de si el país elige seguir el camino del orden o retroceder hacia el populismo que ya demostró, una y otra vez, ser un callejón sin salida.