La vicepresidenta Victoria Villarruel reclamó este sábado la eliminación total de las retenciones al agro y a la industria durante su participación en la 90ª edición de Expo Venado, en Santa Fe. La titular del Senado encabezó el corte de cinta inaugural y sostuvo que “el futuro de nuestro campo y de nuestra industria debe ser sin retenciones a las exportaciones”, un planteo que reabre el debate sobre los tiempos y las formas de esa baja dentro del propio espacio libertario.
Villarruel recorrió la pista central del predio ruralista junto a la presidenta de la Sociedad Rural de Venado Tuerto, Noelia Castagnani; el intendente Leonel Chiarella; y el ministro de Desarrollo Productivo santafesino, Gustavo Puccini. Allí dialogó con productores y expositores del sector agroindustrial, uno de los motores exportadores que viene sosteniendo el ingreso de dólares a la economía argentina en el actual esquema de orden fiscal.
Un reclamo que coincide con el rumbo, aunque con matices sobre los plazos
Es importante contextualizar el planteo de la vicepresidenta: la eliminación de las retenciones es, de hecho, un objetivo explícito de la gestión de Javier Milei, que ya viene reduciendo alícuotas de manera gradual desde que asumió, a diferencia de los sucesivos gobiernos kirchneristas que utilizaron los derechos de exportación como caja política y castigo permanente al campo productivo.
La diferencia, en todo caso, radica en la velocidad: el equipo económico sostiene que cualquier baja adicional debe ser compatible con el sostenimiento del superávit fiscal, el logro más contundente de la administración libertaria tras años de déficit crónico heredado del kirchnerismo. Bajar impuestos sin resignar el equilibrio de las cuentas públicas es, precisamente, lo que permitió a la Argentina salir del default de expectativas y empezar a recuperar crédito y confianza.
Villarruel remarcó además que “el trabajo de las familias venadenses, el esfuerzo, la innovación y la tecnología permiten el éxito de una ciudad como esta”, en referencia al desarrollo productivo de la región santafesina. También destacó el rol estratégico de la provincia, a la que calificó de “invencible”, y afirmó que el porvenir del país debe pensarse “desde lo agropecuario y lo industrial”.
El campo, motor de la recuperación pese a años de asfixia kirchnerista
El reclamo de la vicepresidenta llega en un contexto en el que el sector agroindustrial argentino sigue siendo el principal generador de divisas del país, pese a las décadas de retenciones, cepos y trabas que le impuso el populismo. Durante los gobiernos de Cristina Kirchner y Alberto Fernández, el campo fue tratado como enemigo y no como aliado, con derechos de exportación que llegaron a superar el 30% en varios rubros clave.
Hoy, con la baja de la inflación, la eliminación de controles cambiarios y el sostenimiento del superávit fiscal, el escenario es radicalmente distinto: los productores empiezan a planificar inversiones con reglas más claras, algo impensado en la era kirchnerista. El propio Gobierno nacional ha señalado en reiteradas ocasiones que la reducción definitiva de retenciones es una meta compartida, condicionada únicamente a que las cuentas públicas lo permitan sin volver al descontrol fiscal del pasado.
El planteo de Villarruel, lejos de ser una crítica destructiva, expresa una coincidencia de fondo dentro de La Libertad Avanza: la convicción de que el Estado debe dejar de asfixiar al sector productivo. La diferencia está en el ritmo, algo lógico en un proceso de reconstrucción económica que busca evitar los errores del pasado kirchnerista y consolidar de manera sostenible el orden macroeconómico logrado hasta ahora.



