Kicillof llama a postergar internas y cerrar un frente peronista amplio para frenar a Milei

En un nuevo intento por ordenar al peronismo bonaerense de cara a las elecciones legislativas, el gobernador Axel Kicillof convocó públicamente a dejar de lado las diferencias internas “para después” y avanzar en la construcción de un frente común que reúna al kirchnerismo, el Frente Renovador y otras fuerzas aliadas. El llamado llega tras la realización del Congreso del PJ bonaerense en Merlo, donde se dio un primer paso hacia la unidad, aunque persisten tensiones y desconfianzas que amenazan con dilatar o frustrar el acuerdo.

“El Congreso del PJ de la provincia dio un paso importantísimo: colectivamente se acordó consolidar un gran frente que funcione como escudo y ponga un freno a la motosierra que hoy arrasa derechos y sueños en nuestra provincia y en toda la Argentina”, sostuvo Kicillof en una publicación difundida luego del encuentro. En su mensaje, evitó referirse a una “unidad” cerrada y optó por hablar de “sumar fuerzas” ante lo que definió como una urgencia superior a cualquier interna: contener el avance del Gobierno de Javier Milei y las consecuencias sociales de su plan económico.

Durante el Congreso en Merlo, los sectores alineados con el gobernador y los que responden a Cristina Fernández de Kirchner acordaron avanzar en una fórmula de integración equitativa para el armado electoral. Se resolvió que dos representantes por cada espacio —entre ellos Máximo Kirchner, Mariel Fernández, Verónica Magario y Gabriel Katopodis— trabajen en la conformación del frente con la premisa de la “estricta ecuanimidad de representación”. Sin embargo, el plazo legal para inscribir alianzas vence este miércoles, y el cierre de listas llegará apenas diez días después, lo que presiona las negociaciones.

Kicillof también aprovechó el texto para criticar al Gobierno nacional, al que acusó de haber abandonado sus responsabilidades frente al pueblo y de ejercer un “autoritarismo” disfrazado de ajuste. Enumeró políticas del oficialismo nacional como el freno a la obra pública y el recorte de programas sociales, y reivindicó su propia gestión provincial como un “escudo y red” para proteger a los sectores más vulnerables. En esa línea, llamó a organizar la defensa del pueblo bonaerense como “el primer paso para el verdadero desafío: construir un frente social y político lo más amplio posible” rumbo a 2027.

El posteo fue bien recibido en el kirchnerismo, donde lo leyeron como un reconocimiento implícito de que la disputa por el liderazgo del espacio no se resolverá en este turno electoral. “Está diciendo ‘hasta acá llegué’. El candidato a presidente no se va a definir este año. Él tiene una parte, pero está claro que no es el jefe de todos”, evaluó un dirigente bonaerense cercano a Cristina Kirchner. La declaración también dejó atrás, al menos por ahora, los reclamos previos del ministro Carlos Bianco, que había exigido un respaldo incondicional al proyecto oficialista como condición para la unidad.

Pese al tono conciliador, en el entorno del gobernador no descartan mantener lista propia en caso de que las negociaciones no lleguen a buen puerto. Desde el gabinete bonaerense advierten que trabajan en una estructura electoral alternativa —ya sea mediante un frente separado o una nueva agrupación— para garantizar su participación, incluso si fracasa la mesa de apoderados o se tensiona el reparto de candidaturas. “No podemos correr el riesgo de ver la elección por televisión”, insisten.