El Riesgo País de Argentina volvió a bajar este miércoles y se ubicó en 780 puntos, con una caída de -0,89% respecto a la jornada anterior. El dato confirma la tendencia de mejora en la percepción de los inversores internacionales sobre la capacidad de pago del país, en el marco del ordenamiento fiscal que lleva adelante el Gobierno de Javier Milei.
El indicador, elaborado a partir de la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos argentinos y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, es una de las variables más seguidas por el mercado financiero. Cuanto más bajo es el número, menor es la probabilidad que le asignan los inversores a un eventual default argentino.
Un contraste con la herencia kirchnerista
Para entender el valor de estos 780 puntos, hay que recordar de dónde viene la Argentina. Durante los últimos años del kirchnerismo, el Riesgo País llegó a superar los 2.000 puntos, un nivel que prácticamente cerraba cualquier posibilidad de financiamiento internacional y condenaba al país al default técnico.
El desorden fiscal, la emisión monetaria descontrolada y la falta de reglas claras que caracterizaron a la gestión kirchnerista dejaron una economía desconfiada, con el Banco Central quebrado y una inflación que corroía los ingresos de los argentinos. Hoy, con el plan de ajuste fiscal y el fin de la motosierra inflacionaria, el escenario es radicalmente distinto.
Qué significa esta baja para la economía real
La reducción del Riesgo País no es un dato abstracto para especialistas del mercado: tiene impacto directo en la vida cotidiana. Un país con menor riesgo accede a financiamiento más barato, lo que permite reducir el costo de la deuda pública y liberar recursos para otras prioridades del Estado.
Además, un Riesgo País más bajo suele traducirse en mayor interés de inversores extranjeros para colocar capitales en el país, lo que puede derivar en más inversión productiva, generación de empleo privado y crecimiento económico genuino. Es la contracara de la decadencia que dejó el populismo durante años.
El equipo económico de Luis Caputo sostiene que el camino hacia el superávit fiscal y la consolidación del equilibrio de cuentas públicas son la base sobre la que se construye esta recuperación de la confianza. El mercado, con sus números, parece darle la razón: cada punto menos de Riesgo País es un paso más hacia la normalización financiera de la Argentina.
El desafío de sostener la tendencia
Los analistas remarcan que, si bien 780 puntos siguen siendo altos comparados con otros países de la región, la dirección de la curva es la que importa. Argentina viene de un proceso de deterioro extremo y la tendencia descendente del indicador refleja que el rumbo de ordenamiento macroeconómico empieza a dar resultados concretos.
El Gobierno nacional apuesta a que la continuidad del ajuste fiscal, el control de la inflación y las reformas estructurales permitan seguir reduciendo este indicador en los próximos meses, acercando a la Argentina a niveles que habiliten un regreso pleno a los mercados internacionales de crédito.



