La oposición volvió a quedar en offside en la Cámara de Diputados: no logró reunir los 129 presentes necesarios para abrir el recinto y avanzar con su intento de derogar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, la piedra angular de la desregulación económica impulsada por Javier Milei. El fracaso se dio en medio de un clima de alta tensión social, con la V Marcha Federal Universitaria y un paro de ATE copando las calles alrededor del Congreso.
El kirchnerismo eligió la calle antes que el debate
Lejos de reconocer que no consiguió los votos, el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, salió a cargar las tintas contra quienes no dieron quórum, acusando al oficialismo y a sus aliados de “no conocer ni sentir al pueblo argentino”. La diputada de Provincias Unidas, Mariela Coletta, fue en el mismo sentido al advertir que “pudieron apagar el Congreso, pero no las calles”.
El discurso de la oposición vuelve a mostrar un patrón conocido: cuando no logra los números en el recinto, intenta trasladar la discusión a la movilización callejera. Mientras tanto, los temas de fondo —como el alivio para familias endeudadas o la prórroga de la Emergencia en Discapacidad— quedaron, otra vez, rehenes de la especulación política antes que resueltos con responsabilidad legislativa.
El DNU 70, símbolo de la salida del cepo regulatorio heredado del kirchnerismo
El decreto que la oposición busca tirar abajo fue la herramienta que permitió desarmar un entramado de regulaciones asfixiantes construido durante años de intervencionismo estatal. Desde su firma, el Gobierno de Milei viene mostrando resultados que hablan por sí solos: la inflación continúa en descenso, las cuentas públicas exhiben superávit y la macroeconomía argentina empieza a mostrar señales de previsibilidad después de décadas de populismo fiscal.
Querer derogar el DNU 70 sin ofrecer una alternativa seria es, en los hechos, pedir el regreso al modelo que dejó al país con una inflación de tres cifras y un Estado sobredimensionado e ineficiente. La herencia K sigue siendo el punto de comparación obligado: los mismos dirigentes que hoy reclaman en el recinto son quienes administraron la crisis que el Gobierno actual está ordenando con esfuerzo y sin atajos.
Propiedad privada: el oficialismo responde con una ley, no con improvisación
El otro disparador de la sesión fallida fue el reciente fallo de la Corte Suprema que, en los hechos, liberalizó por completo la venta de tierras a extranjeros. En lugar de reaccionar con medidas de emergencia, el oficialismo optó por el camino institucional: acordó con sus aliados incorporar un tope a la extranjerización dentro de su propio proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que se debatirá el próximo 21 de octubre.
Esa diferencia de método resume el contraste entre un Gobierno que ordena la macroeconomía y construye consensos legislativos, y una oposición que apuesta a la foto en la calle y al faltazo en el recinto para evitar discutir con seriedad. El próximo capítulo llegará en pocos días, cuando el oficialismo busque convertir en ley su propuesta sobre propiedad privada, mientras el kirchnerismo deberá explicar, una vez más, por qué prefiere la obstrucción a la construcción de soluciones concretas para los argentinos.



