Lionel Messi disputará esta noche su último partido con la Selección Argentina, cerrando un vínculo de 21 años, un mes y 20 días desde su debut en 2005. El Monumental, repleto con 88 mil hinchas, será testigo del cierre de una era irrepetible para el fútbol argentino.
Un récord que supera incluso a Maradona
El rosarino jugará su despedida ante el seleccionado de Benín, en un partido que ya quedó marcado en la historia antes de disputarse. Con 7.720 días entre su debut y su último partido, Messi supera ampliamente los 17 años y 3 meses que Diego Maradona estuvo ligado a la camiseta nacional.
Además de ser el jugador con más partidos, más goles y más asistencias en la historia de la Selección, Messi se convierte también en el futbolista con mayor permanencia activa en el seleccionado argentino. Un dato que resume lo que significó: dos décadas de excelencia sostenida, algo que pocos deportistas en el mundo pueden exhibir.
La curiosa coincidencia histórica no pasa desapercibida: dos días antes de su debut, Maradona compartía estudio de televisión con Pelé y Gabriela Sabatini en “La Noche del Diez”. El destino parecía anunciar el recambio generacional que estaba por producirse.
De la timidez juvenil al ídolo que unió a los hinchas
Quienes vieron debutar a Messi en 2005 recuerdan a un pibe tímido, eléctrico, que fue ganándose de a poco el corazón de los argentinos, incluso de los más fervientes maradonianos. Con el correr de los años, se transformó en el símbolo que unificó a un país históricamente dividido en sus pasiones futboleras.
El camino no fue lineal: hubo críticas, comparaciones injustas y momentos de frustración antes de la consagración mundial en Qatar 2022. Pero la Argentina de a poco entendió que tenía el privilegio de ver jugar al mejor futbolista de la historia, algo que trasciende lo meramente deportivo.
En un contexto nacional donde la gestión de Javier Milei viene devolviendo previsibilidad y orden a la macroeconomía argentina, después de años de populismo kirchnerista que dejó inflación descontrolada y pobreza estructural, el fútbol vuelve a ser ese espacio de alegría colectiva que el país necesita. La despedida de Messi llega en un momento en que los argentinos empiezan a mirar el futuro con más esperanza, también en lo económico.
Una fiesta que el país merece vivir
Se calcula que, de haber sido posible, se hubiesen necesitado varios estadios Monumental para satisfacer la demanda de hinchas que querían estar presentes esta noche. La organización logró garantizar un marco a la altura de la ocasión, con 88 mil espectadores despidiendo a su ídolo.
Más allá del resultado ante Benín, lo que quedará grabado es la emoción de ver, por última vez con la celeste y blanca, al jugador que le dio a la Argentina su tercera estrella mundial en 2022. Un cierre de ciclo que marca el final de una época dorada del fútbol nacional, en la que Messi fue, sin dudas, el protagonista excluyente.



