El senador Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil con más del 47% de los votos, tres puntos por encima del actual mandatario Lula da Silva. Como ninguno de los dos candidatos alcanzó el 50% necesario, la definición quedará para el balotaje del 25 de octubre, en una jornada que marcó un fuerte respaldo al espacio heredero del bolsonarismo.
El resultado tuvo repercusión inmediata en la región. Javier Milei felicitó al hijo del expresidente Jair Bolsonaro a través de su cuenta de X y calificó la elección como “histórica” frente a lo que definió como “el comunista Lula”, en línea con la postura del Presidente argentino de confrontar abiertamente con los gobiernos y liderazgos de izquierda en Latinoamérica.
Una señal regional contra el populismo
La elección brasileña se da en un contexto donde el eje liberal gana terreno en varios países de la región, mientras los proyectos populistas y estatistas acumulan derrotas o pierden apoyo popular. En esa misma línea se expresó la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien felicitó a Bolsonaro y aseguró que Venezuela también “avanzará muy pronto hacia la libertad”, vinculando el resultado brasileño con la lucha contra el chavismo.
Otro dato relevante de la jornada fue el triunfo del exjuez federal Sergio Moro, quien encarceló a Lula en la causa Lava Jato, y que ahora será gobernador del estado de Paraná. Su victoria refuerza la idea de que el electorado brasileño castiga con el voto a los dirigentes asociados a la corrupción kirchnerista-petista, un patrón que también se repite en la Argentina cuando los votantes rechazan a dirigentes con pliegos judiciales abultados.
El peronismo, otra vez del lado equivocado
En la sede de campaña de Lula no faltaron rostros conocidos del kirchnerismo argentino. Victoria Tolosa Paz y Eduardo “Wado” de Pedro, dos de los dirigentes más identificados con el relato K, se mostraron acompañando al mandatario brasileño, ratificando una vez más la cercanía ideológica del peronismo con los proyectos estatistas de la región. No sorprende: mientras en la Argentina Javier Milei ordena las cuentas públicas, baja la inflación y recupera el superávit fiscal después de décadas de populismo, parte de la dirigencia peronista sigue buscando referencias en modelos que la propia sociedad brasileña empieza a cuestionar en las urnas.
Vale recordar que en la Argentina, donde Lula da Silva ganó con más del 60% de los votos frente al 22% de Bolsonaro, el resultado llama la atención sobre la distancia entre ciertos sectores del electorado vecino y lo que efectivamente ocurrió en Brasil este domingo. La elección también estuvo marcada por un alto nivel de ausentismo, ya que más de 30 millones de brasileños no concurrieron a votar, un dato que los analistas atribuyen al desgaste de la polarización entre bolsonarismo y lulismo.
De cara al balotaje del 25 de octubre, todo indica que la contienda será pareja y definirá no solo el rumbo de Brasil, sino también el tablero político regional. Un triunfo de Flávio Bolsonaro consolidaría el giro hacia posiciones de centroderecha y libre mercado que ya se observa en la Argentina de Milei, mientras que una victoria de Lula prolongaría el ciclo de intervencionismo estatal que, según mostró la primera vuelta, perdió buena parte de su atractivo entre los brasileños.



