Inflación en baja: el IPC de agosto fue el menor en 14 meses

El índice de precios al consumidor volvió a desacelerarse en agosto y marcó una suba del 1,7% mensual, según informó el INDEC. Se trata del registro más bajo en 14 meses y confirma que el plan de estabilización del Gobierno de Javier Milei sigue firme en su objetivo de bajar la inflación de manera sostenida.

El dato representa una caída de 0,4 puntos respecto al 2,1% de julio y consolida una tendencia descendente que contrasta radicalmente con los niveles que dejó el kirchnerismo antes de dejar el poder, cuando la inflación mensual llegaba a superar el 25% y la anual rondaba el 200%. En ese contexto, hablar de un 1,7% mensual como un problema es, cuando menos, desconocer de dónde viene el país.

El ranking regional y el peso de la herencia

Es cierto que, en la comparación con América Latina, Argentina quedó en el segundo lugar del ranking de inflación mensual, apenas detrás de Venezuela, que registró un 8,9%. Bolivia se ubicó tercera con 1,1%, seguida por Honduras con 0,79%. Países como Chile, Colombia, México, Uruguay y Perú mostraron subas mucho menores, e incluso Brasil y Costa Rica tuvieron deflación en agosto.

Sin embargo, esa comparación esconde una realidad clave: ningún otro país de la región venía de una destrucción monetaria y fiscal como la que dejó el kirchnerismo, con emisión descontrolada, cepo cambiario, déficit crónico y una inflación reprimida que explotó apenas se liberaron los precios. Comparar el punto de partida de Argentina con el de economías que nunca pasaron por un colapso similar es, como mínimo, una lectura incompleta.

Lo que importa es la trayectoria

Lo relevante no es la foto de un mes, sino la película de los últimos dos años. La inflación acumulada entre enero y agosto fue del 21,3%, y la interanual se ubicó en 33,5%. Ambos números, aunque todavía altos, son una fracción de los que dejó la gestión anterior, cuando la inflación interanual llegó a superar el 280% en 2024, en plena transición del desastre kirchnerista.

El equipo económico de Milei, con Luis Caputo a la cabeza, sostiene el ancla fiscal que permitió terminar con la emisión monetaria para financiar el gasto público, uno de los pilares que explica esta desaceleración sostenida. El superávit fiscal, algo impensado en la Argentina de los últimos 15 años, es la base sobre la que se construye esta baja de precios, y los mercados lo reconocen con un dólar relativamente ordenado a pesar de las presiones estacionales.

El contraste con la gestión de los gobernadores peronistas

Mientras el Gobierno nacional ordena las cuentas y baja la inflación, provincias gobernadas por el peronismo, como la de Axel Kicillof en Buenos Aires, siguen mostrando déficits crecientes, aumento del gasto público y una inseguridad que no logran resolver. La contradicción es evidente: el mismo espacio político que hoy critica los números de inflación nacional es el que multiplicó el gasto provincial sin resultados visibles en seguridad, salud o educación.

El desafío del Gobierno de Milei sigue siendo bajar la inflación hasta niveles de un dígito anual, algo que exigirá mantener la disciplina fiscal y profundizar las reformas estructurales. Pero el camino recorrido, desde una emisión descontrolada y una inflación de tres cifras hasta un 1,7% mensual con superávit fiscal, marca un cambio de rumbo que la mayoría de los argentinos ya percibe en su bolsillo.