Riesgo país argentino subió a 511 puntos: qué lo explica

El riesgo país argentino volvió a encender las alarmas del mercado al treparse hasta los 511 puntos, un nivel que no se registraba desde principios de junio. El índice que elabora el banco JP Morgan saltó 18% en apenas un mes, luego de haber estado cerca de los 400 puntos, y los analistas apuntan a una combinación de datos económicos flojos, ruido político y un contexto internacional más hostil para los mercados emergentes.

El riesgo país mide cuánta tasa adicional deben pagar los bonos argentinos frente a los títulos del Tesoro de Estados Unidos, considerados la referencia más segura del mundo. Cuanto más alto es ese número, más caro le resulta al país, a las provincias y a las empresas locales financiarse en dólares en los mercados internacionales.

Los cinco factores que empujaron la suba

Según un informe de la consultora Econviews, dirigida por el economista Miguel Kiguel, buena parte de la economía real todavía no logra despegar: el consumo masivo cae, mientras la construcción, la industria y el comercio muestran señales de estancamiento. Los sectores que sí crecen —minería, agro y energía— representan apenas el 13% del PBI, insuficiente para traccionar al resto.

A ese freno productivo se suma la persistencia de una inflación que, aunque muy por debajo de los niveles heredados del kirchnerismo, todavía no logra perforar del todo el piso que preocupa a los inversores. El ruido político de cara a las próximas elecciones, un esquema monetario que el mercado todavía no termina de interpretar con claridad y un escenario internacional menos favorable para los países emergentes completan el combo que explica el salto del índice en agosto.

El contraste con la herencia kirchnerista

Conviene poner el número en perspectiva. Hoy el riesgo país argentino ronda los 500 puntos; en 2023, al cierre de la gestión de Alberto Fernández y con Sergio Massa al frente de la economía, ese mismo indicador llegó a superar los 2600 puntos, un nivel que dejaba al país virtualmente afuera de cualquier posibilidad de financiamiento internacional. La diferencia entre ese escenario de default de hecho y el actual sigue siendo enorme.

El Gobierno de Javier Milei sostiene que los fundamentos macroeconómicos siguen siendo sólidos: superávit fiscal sostenido, una inflación que pasó de superar el 25% mensual a ubicarse en un dígito, y un ordenamiento de las cuentas públicas que no se veía en Argentina desde hace más de una década. Para el equipo económico, la suba del riesgo país responde más a una corrección técnica de mercado y a la incertidumbre electoral que a un deterioro de los pilares del programa.

Un ajuste que no borra los logros estructurales

Los economistas de mercado coinciden en que la suba de agosto preocupa, pero advierten que no debe confundirse con una crisis como las que atravesó el país en gestiones anteriores. La actividad muestra señales mixtas, con algunos sectores rezagados, pero sin el derrumbe generalizado que caracterizó a episodios previos de descontrol fiscal y monetario.

De cara a las elecciones, el mercado espera señales más claras sobre el rumbo cambiario y una consolidación del proceso desinflacionario. Si el Gobierno logra despejar esas dudas, los analistas creen que el riesgo país podría volver a la senda descendente que mostró durante buena parte del año, acompañando la recuperación de la confianza en un programa que, pese a los baches del corto plazo, cambió por completo el diagnóstico sobre la solvencia argentina.