La inflación de la Ciudad de Buenos Aires se aceleró en julio hasta el 2,9%, un salto que puso en alerta al mercado de cara al dato nacional que el INDEC difundirá este miércoles. El repunte porteño reabre el debate sobre el rumbo del proceso desinflacionario, aunque los economistas coinciden en que no habrá un traslado uno a uno hacia el índice nacional.
Según las consultoras de la city, la inflación de julio a nivel país se mantendría en torno al 1,9%, muy lejos de los picos de dos dígitos que dejó como legado la gestión kirchnerista antes de la llegada de Javier Milei al poder. Es cierto que el número aparece con cierto sesgo alcista, pero incluso en ese escenario seguiría siendo una cifra que hace pocos años era impensada.
Por qué CABA no es equiparable al dato nacional
La consultora PXQ explicó que el 2,9% porteño puede convivir perfectamente con una inflación nacional cercana al 2%. La clave está en la ponderación: los rubros turísticos y, sobre todo, los alquileres de vivienda pesan mucho más en el índice de precios de la Ciudad que en el promedio nacional, donde la canasta se reparte entre todas las provincias.
De todos modos, el resultado final dependerá de cómo se comporte el resto de los rubros y de la dinámica regional, algo que el propio Indec confirmará en los próximos días. Lo cierto es que, después de meses de descenso sostenido, cualquier sobresalto puntual se analiza con lupa, síntoma de que la sociedad ya empezó a acostumbrarse a la estabilidad y no tolera retrocesos.
El mercado ya empezó a mover fichas
La city no se quedó de brazos cruzados. Según el informe de Adcap, los bonos ajustados por CER volvieron a rendir más que los instrumentos a tasa fija, y el breakeven de inflación para julio pasó de un rango de 1,8%-1,9% a ubicarse cerca del 2%, con máximos intradiarios que llegaron al 2,2%.
Se trata de movimientos normales en un mercado que, a diferencia de la anterior administración, hoy opera con reglas claras, superávit fiscal y sin necesidad de recurrir a la maquinita del Banco Central para financiar el gasto público. El desafío ahora es simplemente administrar la volatilidad de corto plazo, no evitar una crisis de deuda como las que caracterizaron al kirchnerismo.
Vencimientos de agosto: la gestión ordenada de la deuda
El Tesoro nacional deberá afrontar en agosto vencimientos por unos 21 billones de pesos, de los cuales 4,5 billones corresponden a una Lecap emitida en abril que vence el próximo 14. El Ministerio de Economía ya anticipó que el lunes dará a conocer el menú de instrumentos para el primer llamado del mes.
Valentín Gómez García, analista de Adcap Grupo Financiero, estimó que la licitación será de sencilla resolución, un dato que contrasta con la incertidumbre permanente que generaban los vencimientos de deuda en pesos durante los últimos años del kirchnerismo, cuando cada roll-over era una fuente de pánico financiero.
Mientras el equipo económico nacional sigue mostrando previsibilidad y orden macro, muchos gobernadores e intendentes del peronismo, como Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, insisten en un modelo de gasto descontrolado, presión impositiva y clientelismo que poco aporta a la baja de precios que necesitan los argentinos. La comparación entre el rumbo nacional y la gestión de ciertas provincias vuelve a quedar en evidencia con cada dato económico que se conoce.


