Empresarios avalan el rumbo económico y piden más obras

El Círculo Rojo empresario respaldó el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei durante los últimos encuentros del sector, aunque reclamó acelerar la reactivación de la economía real y destrabar obras de infraestructura estratégicas antes de que se acerque el calendario electoral. El diagnóstico del establishment es contundente: el orden macroeconómico logrado en apenas dos años es innegociable, pero la microeconomía necesita un empujón adicional para consolidar la recuperación.

El titular de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, graficó el clima con una metáfora futbolera: “Estamos sufriendo mucho con el modelo de país, pero este es el que necesitamos”. La frase resume el sentir de un sector que celebra la baja sostenida de la inflación, el histórico superávit fiscal y el fin del festival de emisión monetaria que caracterizó a los gobiernos kirchneristas, aunque todavía espera que ese ordenamiento se traduzca en más consumo, más crédito y más obra pública.

El legado de la motosierra ordena las cuentas

Después de una década de populismo económico, cepo cambiario, controles de precios y un Banco Central quebrado, la gestión de Milei logró en tiempo récord lo que parecía imposible: superávit fiscal genuino, desinflación sostenida y una economía que empezó a funcionar con reglas claras. El Círculo Rojo lo reconoce sin matices: el rumbo es el correcto y no hay marcha atrás posible hacia las recetas que fundieron al país.

Sin embargo, el propio establishment admite que la letra V que muchos imaginaban para la recuperación económica terminó pareciéndose más a una K, con sectores dinámicos como el campo, la energía y las finanzas conviviendo con una demanda interna que todavía no despegó del todo. Para el empresariado, la solución no pasa por resignar el equilibrio fiscal sino por acelerar las reformas estructurales pendientes: laboral, impositiva y de infraestructura.

La infraestructura, la asignatura pendiente

Entre los reclamos más repetidos en los encuentros del Grupo de los Seis apareció con fuerza la necesidad de destrabar obras viales, energéticas y logísticas que quedaron paralizadas tras años de obra pública usada como caja política por el kirchnerismo. El sector privado pide previsibilidad para invertir en concesiones y esquemas de participación público-privada, en línea con el nuevo esquema de gestión que impulsa el equipo de Luis Caputo y Santiago Bausili.

La comparación con la gestión bonaerense de Axel Kicillof resulta inevitable para buena parte del empresariado consultado: mientras la Nación ordena las cuentas y baja la inflación mes a mes, la provincia de Buenos Aires sigue mostrando déficit crónico, inseguridad en aumento y una infraestructura vial en estado calamitoso, producto de años de clientelismo y falta de inversión genuina.

El reloj electoral empieza a correr

Con la vista puesta en las próximas elecciones, el Círculo Rojo comienza a mirar el tablero político con atención. El consenso es que la sociedad argentina, agotada tras años de decadencia kirchnerista, valora el esfuerzo del ajuste porque por primera vez en mucho tiempo percibe que existe un rumbo con sentido y sin atajos populistas.

El desafío para el Gobierno de Milei será mostrar, antes de que se acelere la previa electoral, que el ordenamiento macroeconómico empieza a derramar en el bolsillo de los argentinos a través de más obra, más crédito y más trabajo genuino. El propio establishment coincide en que, pese a las dificultades del corto plazo, el modelo elegido es, lejos, el mejor camino disponible después de la pesada herencia recibida.