Bakú, la capital de Azerbaiyán, es el escenario de la 29ª Conferencia de las Partes (COP) de Naciones Unidas, donde delegados de todo el mundo se reunirán para abordar los desafíos del cambio climático. Con su infraestructura moderna, su arquitectura que fusiona influencias europeas y soviéticas, y su situación estratégica en el mar Caspio, Bakú busca consolidar su imagen de ciudad innovadora. La cumbre, que se desarrollará en el estadio olímpico con capacidad para 70.000 personas, marca una oportunidad para que Azerbaiyán proyecte una nueva imagen internacional, dejando atrás su perfil autoritario bajo el gobierno de Ilham Aliyeb, presidente en el poder desde hace 21 años.
El evento llega en un contexto de creciente presión global por reducir las emisiones y frenar el calentamiento global. Según Manuel Otero, director del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la COP 29 ofrecerá “una voz para la agricultura de las Américas en las negociaciones climáticas”. La organización instalará nuevamente su pabellón de la Casa de la Agricultura Sostenible, un espacio dedicado a debatir la relación entre la agricultura y el clima. Este año, países como Brasil y Uruguay asumen una postura activa para fomentar el uso de energías renovables, impulsando políticas para la reducción de emisiones que podrían servir de ejemplo en la región.
Las conversaciones en Bakú se centrarán en el Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG) de financiación climática, después de que en 2023 se cumpliera el objetivo original de 100.000 millones de dólares anuales para financiar proyectos ambientales. Ahora, se busca ampliar este compromiso en un momento crítico. “Hay una conciencia mayor de la urgencia de bajar las emisiones y de lograr financiamiento”, explicó el consultor Enrique Maurtúa. Con la salida inminente del presidente Biden, quien podría tomar medidas de último momento para garantizar el respaldo financiero estadounidense a la transición energética, existen temores de que un eventual regreso de Donald Trump a la Casa Blanca lleve a un retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París, lo que podría beneficiar a competidores como Europa y Asia en la economía de energía limpia.
La cumbre llega en un año que podría convertirse en el más caluroso registrado en la última década, según expertos. Las consecuencias de las altas temperaturas, como las inundaciones recientes en España, subrayan la urgencia de avanzar hacia una economía de bajas emisiones. La presidencia de la COP está en manos de una troika formada por Azerbaiyán, Brasil y el Reino Unido, y liderada por Mukhtar Babayev, ministro de Ecología y Recursos Naturales de Azerbaiyán. Se espera que en esta cumbre se publiquen datos alarmantes sobre las emisiones de CO₂ y la necesidad de reducir entre 7.000 y 9.000 millones de toneladas anuales para 2050, un objetivo crucial para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados, en línea con el Acuerdo de París.





