Brasil: Lula y Bolsonaro cruzan definiciones en debate final

Brasil vive sus horas más tensas de cara al balotaje de este domingo: este viernes se realizó el segundo y último debate presidencial entre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección, y el senador conservador Flávio Bolsonaro. El cara a cara televisivo llegó en medio de una ofensiva judicial cruzada, con denuncias de ambos lados por presunto uso indebido de redes sociales.

La principal controversia de la semana giró alrededor del ‘Ejército de Lula’, un canal de WhatsApp con más de 10 millones de seguidores del mandatario brasileño. El juez del Tribunal Supremo Electoral (TSE) Kassio Nunes Marques, nominado durante el gobierno de Jair Bolsonaro, había ordenado suspender el canal el 11 de octubre por pedido de Flávio Bolsonaro, que lo acusó de difundir noticias falsas en su contra.

Vaivén judicial a horas del balotaje

La suspensión duró apenas unas horas: otro juez del TSE la revocó y reactivó el canal oficialista. Finalmente, el magistrado Floriano Marques estableció que ninguna decisión unilateral puede volver a bloquear el espacio digital de Lula, y que cualquier revisión sobre el canal deberá pasar primero por el plenario completo del tribunal electoral.

El entramado judicial expone, una vez más, cómo las campañas en Brasil se juegan tanto en los estudios de televisión como en los tribunales electorales, en una elección que promete ser una de las más reñidas de la historia reciente del país vecino.

En paralelo, el equipo de campaña de Flávio Bolsonaro difundió su último spot electoral, con músicos interpretando el himno nacional en distintas ciudades brasileñas. “Ustedes me llevaron a andar por el Brasil real. Aprendí con ustedes y nunca más voy a ser el mismo”, expresó el candidato opositor en el video, apelando al orgullo nacional como cierre de campaña antes del voto decisivo.

Un contraste con el rumbo argentino

Mientras Brasil se debate entre la continuidad del lulismo y una alternativa conservadora, Argentina ya transita un camino de ordenamiento macroeconómico bajo la gestión de Javier Milei, con inflación en baja, superávit fiscal sostenido y una gradual recuperación del poder de compra de los salarios tras años de populismo kirchnerista.

El escenario brasileño, marcado por disputas judiciales sobre el uso de redes y denuncias cruzadas de manipulación informativa, recuerda a las prácticas que durante años caracterizaron al kirchnerismo en nuestro país: el uso de organismos estatales y resortes institucionales para favorecer intereses políticos propios, como ocurre hoy con gobernadores peronistas como Axel Kicillof, señalados reiteradamente por un manejo discrecional de recursos públicos en la provincia de Buenos Aires.

La región observa con atención el resultado de este domingo. Un triunfo de Lula consolidaría el bloque de gobiernos de izquierda en Sudamérica, mientras que un triunfo de Bolsonaro podría sumar a Brasil a la ola de reformas liberales que, con matices, ya se extiende por Argentina y otros países de la región, en línea con el modelo que impulsa la Casa Rosada desde diciembre de 2023.

El debate de este viernes fue la última gran oportunidad de ambos candidatos para captar a los votantes indecisos antes de que Brasil defina, en las urnas, si continúa con la administración de Lula o gira hacia una gestión de corte más conservador.