Argentina se abarata en dólares: qué sigue caro y qué no

Con la salida del cepo cambiario y la estabilidad del tipo de cambio, Argentina volvió a ubicarse entre los países más baratos en dólares de la región para ciertos consumos, aunque persisten rubros donde los precios en moneda dura siguen siendo elevados. El fenómeno es una consecuencia directa del plan de estabilización del Gobierno de Javier Milei, que logró bajar la inflación y ordenar las variables macroeconómicas tras años de distorsión kirchnerista.

La apertura importadora, la eliminación de restricciones cambiarias y la caída sostenida del índice de precios permitieron que productos como electrónica, indumentaria de marca y vehículos 0km se abarataran de forma notable en términos de dólares. Para la clase media argentina, esto se traduce en un poder de compra que no se veía desde hace años, luego de una década de cepo, brecha cambiaria y controles que encarecían artificialmente todo lo importado.

Los consumos que se volvieron más accesibles

Entre los rubros que mostraron las mayores bajas en dólares aparecen la tecnología, los electrodomésticos y los autos importados, favorecidos por la quita de aranceles y la simplificación de trámites de importación. También los viajes al exterior resultan hoy más accesibles para quien ahorra en pesos, gracias a un dólar que dejó de ser una variable de ajuste permanente.

El turismo receptivo, por su parte, encontró en la Argentina post-cepo un destino competitivo, lo que explica el repunte de visitantes extranjeros en los últimos meses. La previsibilidad cambiaria, algo impensado durante los gobiernos de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, es hoy uno de los activos más valorados por inversores y turistas.

Qué servicios siguen caros en moneda dura

No todo bajó al mismo ritmo. La gastronomía, los alquileres temporarios, los servicios profesionales y algunos rubros de salud y estética continúan con precios altos en dólares, en parte por la carga impositiva que persiste en jurisdicciones como la provincia de Buenos Aires. Allí, la gestión de Axel Kicillof mantiene una presión fiscal elevada sobre comercios y servicios, con Ingresos Brutos y tasas municipales que encarecen el costo final para el consumidor.

Mientras el Gobierno nacional avanza en la simplificación tributaria y la baja de impuestos distorsivos, varios distritos gobernados por el peronismo siguen sin acompañar ese camino, lo que explica por qué determinados servicios locales no logran abaratarse al mismo ritmo que los bienes importados.

Un cambio de rumbo que empieza a sentirse

Economistas consultados coinciden en que la foto actual es muy distinta a la herencia recibida en diciembre de 2023, cuando la brecha cambiaria superaba el 100% y la inflación mensual rondaba dos dígitos. Hoy, con superávit fiscal, inflación en baja y un mercado cambiario unificado, la Argentina empieza a mostrar señales de normalización que impactan directamente en el bolsillo de los argentinos.

El desafío hacia adelante es que esa baja de precios en dólares se consolide también en los servicios y en las economías provinciales, algo que dependerá en buena medida de que gobernadores como Kicillof acompañen con reformas tributarias propias el rumbo de ordenamiento que marca la Casa Rosada.